Josué
Antiguo Testamento | 24 capítulos | 658 versículos
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Capítulo 21 de 24Capítulo 21
1 Se acercaron los cabezas de familia de los levitas al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los cabezas de familia de las tribus de Israel,
2 cuando estaban en Silo, en tierra de Canaán, y les dijeron: «Yahveh ordenó por medio de Moisés que se nos dieran ciudades donde residir, con sus pastos para nuestro ganado.»
3 Los israelitas, conforme a la orden de Yahveh, dieron a los levitas, de su heredad, las siguientes ciudades con sus pastos.
4 Se hizo el sorteo para los clanes quehatitas: y a los levitas hijos del sacerdote Aarón les tocaron trece ciudades de las tribus de Judá, Simeón, y Benjamín;
5 a los otros hijos de Quehat, por clanes, diez ciudades de las tribus de Efraím, de Dan y de la media tribu de Manasés.
6 A los hijos de Guerson, por clanes, les tocaron trece ciudades de las tribus de Isacar, Aser, Neftalí y de la media tribu de Manasés, en Basán.
7 A los hijos de Merarí, por clanes, les tocaron doce ciudades de las tribus de Rubén, Gad y Zabulón.
8 Los israelitas dieron a los levitas por suertes esas ciudades y sus pastos, como Yahveh había ordenado por boca de Moisés.
9 De la tribu de Judá y de la tribu de Simeón les dieron las ciudades que se nombran a continuación;
10 esta fue la parte de los hijos de Aarón, pertenecientes al clan quehatita, de los hijos de Levi; porque la primera suerte fue para ellos.
11 Les dieron Quiryat Arbá (ciudad del padre de Anaq), o sea Hebrón, en la montaña de Judá, con los pastos circundantes.
12 Pero la campiña de esta ciudad con sus aldeas se la dieron en propiedad a Caleb, hijo de Yefunné.
13 A los hijos del sacerdote Aarón les dieron, como ciudad de asilo para los homicidas, Hebrón con sus pastos, y además Libná y sus pastos,
14 Yattir con sus pastos, Estemoa con sus pastos
15 Jolón con sus pastos, Debir con sus pastos,
16 Asan con sus pastos, Yutta con sus pastos, Bet Semes con sus pastos: nueve ciudades de esas dos tribus.
17 De la tribu de Benjamín, Gabaón y sus pastos, Gueba y sus pastos,
18 Anatot y sus pastos, Almón y sus pastos: cuatro ciudades.
19 Total de las ciudades de los sacerdotes hijos de Aarón: trece ciudades con sus pastos.
20 A los clanes de los hijos de Quehat, a los levitas restantes entre los hijos de Quehat, les tocaron en suerte ciudades de la tribu de Efraím.
21 Se les dio, como ciudad de asilo para los homicidas, Siquem con sus pastos, en la montaña de Efraím, y además Guézer con sus pastos.
22 Quibsáyim con sus pastos, Bet Jorón con sus pastos: cuatro ciudades.
23 De la tribu de Dan, Eltequé con sus pastos, Guibbetón con sus pastos,
24 Ayyalón con sus pastos, Gat Rimmón con sus pastos: cuatro ciudades.
25 De la media tribu de Manasés, Tanak con sus pastos y Yibleam con sus pastos: dos ciudades.
26 Total: diez ciudades con sus pastos para lo restantes clanes de los hijos de Quehat.
27 A los hijos de Guersón, de los clanes levíticos, les dieron: de la media tribu de Manasés, como ciudad de asilo para los homicidas, Golán en Basán con sus pastos, y Astarot con sus pastos: dos ciudades.
28 De la tribu de Isacar, Quisyón con sus pastos, Daberat con sus pastos
29 Yarmut con sus pastos, En Gannim con sus pastos: cuatro ciudades.
30 De la tribu de Aser, Misal con sus pastos, Abdón con sus pastos,
31 Jelcat con sus pastos, Rejob con sus pastos: cuatro ciudades.
32 De la tribu de Neftalí, como ciudad de asilo para los homicidas, Quedes en Galilea con sus pastos, Jammot Dor con sus pastos, Raqcat con sus pastos: tres ciudades.
33 Total de ciudades de los guersonitas, por clanes: trece ciudades con sus pastos.
34 A los clanes de los hijos de Merarí, al resto de los levitas: de la tribu de Zabulón: Yoqneam con sus pastos, Cartá con sus pastos,
35 Rimmón con sus pastos, Nahalal con sus pastos: cuatro ciudades;
36 al otro lado del Jordán, de la tribu de Rubén, como ciudad de asilo para los homicidas, Béser en el desierto, en el llano, con sus pastos, y además Yahás con sus pastos,
37 Quedemot con sus pastos, Mefaat con sus pastos: cuatro ciudades.
38 De la tribu de Gad, como ciudad de asilo para los homicidas, Ramot en Galaad, y Majanáyim
39 Jesbón con sus pastos, Yazer con sus pastos: cuatro ciudades.
40 Total de ciudades asignadas por suerte a los hijos de Merarí, por clanes, es decir, al resto de los clanes levíticos: doce ciudades.
41 Total de las ciudades de los levitas en medio de la propiedad de los israelitas: 48 ciudades con sus pastos.
42 Cada una de las ciudades comprendía la ciudad y los pastos circundantes. Así todas las ciudades mencionadas.
43 Yahveh dio a los israelitas toda la tierra que había jurado dar a sus padres. La ocuparon y se establecieron en ella.
44 Yahveh les concedió paz en todos sus confines, tal como había jurado a sus padres, y ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente. Yahveh entregó a todos sus enemigos en sus manos.
45 No falló una sola de todas las espléndidas promesas que Yahveh había hecho a la casa de Israel. Todo se cumplió.
Reflexión del capítulo 21
Se entregan a los levitas, la tribu sacerdotal sin territorio propio, ciudades y sus campos repartidos entre todas las tribus, cuarenta y ocho en total, incluyendo las ciudades de refugio. Así se cumple la palabra de Moisés: los ministros del culto viven en medio del pueblo para servirlo. Además, el Señor concede a Israel reposo en todas sus fronteras, cumpliendo toda buena promesa sin que faltara una. El capítulo es clímax de la fidelidad divina: Dios da la tierra, el descanso y el sustento de sus ministros. Para el creyente, los levitas dispersos recuerdan que la gracia debe estar cerca de cada familia y que el servicio sagrado sostiene la vida del pueblo. El 'reposo' alcanzado es figura del descanso sabático y escatológico que Cristo nos procura. La lección es de providencia: nada de lo prometido por Dios queda sin cumplirse; su palabra es firme y su misericordia perdura sobre quienes le temen.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy sostén a tus 'levitas' actuales: reza y, si puedes, ayuda materialmente a un sacerdote o consagrado que sirve a tu comunidad. Como gesto, agradece a Dios porque ninguna de sus promesas ha faltado.
Oración
Señor, tú cumples toda promesa y das reposo a tu pueblo. Sostén a quienes te sirven y hazme agradecido por tu fidelidad que no falla. Amén.
Acerca del libro de Josué
Josué es el primer libro histórico de la Biblia y la continuación inmediata del Pentateuco: narra la entrada de Israel en la Tierra Prometida bajo el mando de Josué, sucesor de Moisés. Su nombre, Yehoshúa, significa 'el Señor salva', y es la forma hebrea de Jesús, lo que la tradición cristiana ha leído como anuncio del Salvador. Compuesto a partir de antiguas tradiciones tribales y redactado en forma definitiva durante el período monárquico o postexílico, el libro combina relato de conquista, reparto del territorio y discursos de alianza. Su contexto es el final de la peregrinación por el desierto y el comienzo de la vida como pueblo asentado en Canaán, en torno al siglo XIII a.C. Los temas centrales son la fidelidad de Dios a su promesa, la obediencia a su ley como condición de la victoria, y la tierra como don gratuito, no mérito militar. Josué ocupa un lugar clave en la historia de la salvación porque muestra que el Señor combate por su pueblo y que la verdadera herencia es la comunión con él. Para leerlo hoy en oración conviene evitar la lectura literalista de la violencia y descubrir su mensaje de confianza: Dios abre caminos donde todo parece cerrado y nos introduce en la 'tierra' de la vida nueva que Cristo nos conquista. La Iglesia ve en Josué una figura de Cristo, el verdadero conductor que nos hace entrar en el descanso de Dios.
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