Josué
Antiguo Testamento | 24 capítulos | 658 versículos
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Capítulo 4 de 24Capítulo 4
1 Cuando todo el pueblo acabó de pasar el Jordán, Yahveh habló a Josué y le dijo:
2 «Escoged doce hombres del pueblo, un hombre por cada tribu,
3 y dadles esta orden: "Sacad de aquí, del medio del Jordán, doce piedras, que pasaréis con vosotros y depositaréis en el lugar donde paséis la noche."»
4 Llamó Josué a los doce hombres que había elegido entre los israelitas, uno por cada tribu,
5 y les dijo: «Pasad delante del arca de Yahveh vuestro Dios, hasta el medio del Jordán, y cada uno de vosotros cargue sobre sus hombros una piedra, según el número de las tribus israelitas,
6 para que sea esto una señal en medio de vosotros; cuando el día de mañana vuestros hijos os pregunten: "¿Qué significan para vosotros estas piedras?",
7 les diréis: "Es que las aguas del Jordán se separaron delante del arca de la alianza de Yahveh; cuando atravesó el Jordán, las aguas del Jordán se separaron. Estas piedras serán para los israelitas memorial para siempre."
8 Así lo hicieron los israelitas, según las órdenes de Josué: sacaron doce piedras del medio del Jordán, según el número de las tribus israelitas, como había mandado Yahveh a Josué, las llevaron al lugar donde iban a pasar la noche y las depositaron allí.
9 Y Josué levantó doce piedras en medio del Jordán, donde habían pisado los pies de los sacerdotes portadores del arca de la alianza, y allí están todavía hoy.
10 Los sacerdotes portadores del arca estaban parados en medio del Jordán hasta que se cumpliera todo lo que Yahveh había mandado a Josué que dijera al pueblo (según todo lo que Moisés había ordenado a Josué); y el pueblo se apresuró a pasar.
11 En cuanto terminó de pasar todo el pueblo, pasó el arca de Yahveh, yendo los sacerdotes a la cabeza del pueblo.
12 Los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés pasaron en orden de batalla al frente de los israelitas, como les había dicho Moisés.
13 Pasaron unos 40.000 guerreros armados, dispuestos al combate, delante de Yahveh, hacia la llanura de Jericó.
14 Aquel día Yahveh engrandeció a Josué delante de todo Israel; y le respetaron a él como habían respetado a Moisés durante toda su vida.
15 Yahveh dijo a Josué:
16 «Manda a los sacerdotes que llevan el arca del Testimonio que salgan del Jordán.»
17 Josué mandó a los sacerdotes: «Salid del Jordán.»
18 Cuando los sacerdotes portadores del arca de la alianza de Yahveh salieron del Jordán, apenas las plantas de sus pies tocaron la orilla, las aguas del Jordán volvieron a su cauce y empezaron a correr como antes, por todas sus riberas.
19 El pueblo salió del Jordán el día diez del mes primero y acamparon en Guilgal al oriente de Jericó.
20 Las doce piedras que habían sacado del Jordán las erigió Josué en Guilgal.
21 Y dijo a los israelitas: «Cuando el día de mañana vuestros hijos pregunten a sus padres: "¿Qué significan estas piedras?"
22 se lo explicaréis a vuestros hijos diciendo: "A pie enjuto pasó Israel ese Jordán,
23 porque Yahveh vuestro Dios secó delante de vosotros las aguas del Jordán hasta que pasarais, lo mismo que había hecho Yahveh vuestro Dios con el mar de Suf, que secó delante de nosotros hasta que pasamos,
24 para que todos los pueblos de la tierra reconozcan lo fuerte que es la mano de Yahveh, y para que teman siempre a Yahveh vuestro Dios."»
Reflexión del capítulo 4
Para que la memoria del prodigio no se pierda, Josué manda levantar doce piedras tomadas del lecho del Jordán, una por cada tribu, en Gilgal. Cuando las gentes pregunten '¿qué significan estas piedras?', Israel responderá contando la acción del Señor. El capítulo subraya el deber de transmitir la fe a las generaciones venideras mediante signos visibles y palabra. Las piedras son catequesis de piedra, recordatorio permanente de que el Dios de la alianza actúa en la historia. Para el creyente, esto resuena en los sacramentales y en la importancia de los signos en la catequesis familiar. La Iglesia conserva la memoria viva en la liturgia y en la predicación. El texto enseña que la gratitud se expresa guardando recuerdo; el pueblo que olvida sus prodigios camina hacia la infidelidad. Gilgal, lugar de las piedras, será el primer campamento y el punto desde el cual Dios reparte la tierra.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy crea o renueva un signo de tu fe en tu hogar: una imagen, una cruz, una costumbre de oración que recuerde a tus hijos o familiares la acción de Dios. Cuenta a alguien una vez en que el Señor obró en ti.
Oración
Señor, tú nos das signos para no olvidarte. Ayúdame a transmitir tu memoria a quienes me rodean y a vivir agradecido por tus prodigios. Amén.
Acerca del libro de Josué
Josué es el primer libro histórico de la Biblia y la continuación inmediata del Pentateuco: narra la entrada de Israel en la Tierra Prometida bajo el mando de Josué, sucesor de Moisés. Su nombre, Yehoshúa, significa 'el Señor salva', y es la forma hebrea de Jesús, lo que la tradición cristiana ha leído como anuncio del Salvador. Compuesto a partir de antiguas tradiciones tribales y redactado en forma definitiva durante el período monárquico o postexílico, el libro combina relato de conquista, reparto del territorio y discursos de alianza. Su contexto es el final de la peregrinación por el desierto y el comienzo de la vida como pueblo asentado en Canaán, en torno al siglo XIII a.C. Los temas centrales son la fidelidad de Dios a su promesa, la obediencia a su ley como condición de la victoria, y la tierra como don gratuito, no mérito militar. Josué ocupa un lugar clave en la historia de la salvación porque muestra que el Señor combate por su pueblo y que la verdadera herencia es la comunión con él. Para leerlo hoy en oración conviene evitar la lectura literalista de la violencia y descubrir su mensaje de confianza: Dios abre caminos donde todo parece cerrado y nos introduce en la 'tierra' de la vida nueva que Cristo nos conquista. La Iglesia ve en Josué una figura de Cristo, el verdadero conductor que nos hace entrar en el descanso de Dios.
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