Josué

Antiguo Testamento | 24 capítulos | 658 versículos

Jos

Capítulo 16

1 La suerte que tocó a los hijos de José comenzaba, por el lado oriental, en el Jordán, a la altura de Jericó (las aguas de Jericó), en el desierto que sube de Jericó a la montaña de Betel;

2 siguiendo de Betel a Luz, pasaba hacia la frontera de los arquitas por Atarot;

3 bajaba después al oeste hacia la frontera de los yafletitas, hasta Guézer, y venía a salir al mar.

4 Esta fue la heredad de los hijos de José, Manasés y Efraím.

5 Límite de los hijos de Efraím por clanes: el límite de su heredad era por el este Atrot Arak hasta Bet Jorón de Arriba

6 e iba e salir el límite al mar... el Mikmetat al norte, y el límite doblaba al oriente hacia Taanat Silo, y la cruzaba al este hacia Yanojá;

7 bajaba de Yanojá a Atarot y a Naará y tocaba en Jericó para terminar en el Jordán.

8 De Tappuaj iba el límite hacia occidente por el torrente de Caná y venía a parar en el mar. Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Efraím según sus clanes,

9 además de las ciudades reservadas para los hijos de Efraím de la herencia de los hijos de Manasés; todas estas ciudades y sus aldeas.

10 El cananeo que ocupaba Guézer no fue expulsado y así continúa en medio de Efraím hasta el día de hoy, pero sujeto a servidumbre.

Reflexión del capítulo 16

Se asigna la suerte a las tribus de Efraín y de Manasés, los hijos de José, en la región central montañosa. El texto reconoce que los cananeos siguieron habitando entre ellos y que Israel los sometió a tributo sin expulsarlos del todo. Esta convivencia forzada será fuente de tentaciones idolátricas más adelante. El capítulo enseña que la media victoria es peligrosa: tolerar lo prohibido corrompe la fidelidad. Para el creyente, es imagen de los 'cananeos' que dejamos vivir en nuestro interior: apegos, hábitos y comodidades que no expulsamos y que luego exigen su tributo. La santidad exige decisión. La tribu de Efraín tendrá gran protagonismo en Israel, pero también caerá en infidelidad. El relato nos previene: la tierra se recibe para santificarse en ella, no para acomodarse al mundo. La obediencia completa es mejor que la conquista a medias.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy identifica un 'cananeo' que toleras en tu vida: un hábito pecaminoso al que solo sometes a tributo en lugar de expulsar. Como gesto, toma una decisión firme de apartarlo con la gracia de Dios.

Oración

Señor, no permitas que lo que debí expulsar siga viviendo en mí. Danos decisión para apartar el pecado y santificar la tierra que me diste. Amén.

Acerca del libro de Josué

Josué es el primer libro histórico de la Biblia y la continuación inmediata del Pentateuco: narra la entrada de Israel en la Tierra Prometida bajo el mando de Josué, sucesor de Moisés. Su nombre, Yehoshúa, significa 'el Señor salva', y es la forma hebrea de Jesús, lo que la tradición cristiana ha leído como anuncio del Salvador. Compuesto a partir de antiguas tradiciones tribales y redactado en forma definitiva durante el período monárquico o postexílico, el libro combina relato de conquista, reparto del territorio y discursos de alianza. Su contexto es el final de la peregrinación por el desierto y el comienzo de la vida como pueblo asentado en Canaán, en torno al siglo XIII a.C. Los temas centrales son la fidelidad de Dios a su promesa, la obediencia a su ley como condición de la victoria, y la tierra como don gratuito, no mérito militar. Josué ocupa un lugar clave en la historia de la salvación porque muestra que el Señor combate por su pueblo y que la verdadera herencia es la comunión con él. Para leerlo hoy en oración conviene evitar la lectura literalista de la violencia y descubrir su mensaje de confianza: Dios abre caminos donde todo parece cerrado y nos introduce en la 'tierra' de la vida nueva que Cristo nos conquista. La Iglesia ve en Josué una figura de Cristo, el verdadero conductor que nos hace entrar en el descanso de Dios.

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