Josué
Antiguo Testamento | 24 capítulos | 658 versículos
Seleccionar Capítulo
Capítulo 20 de 24Capítulo 20
1 Yahveh dijo a Josué:
2 «Habla a los israelitas y diles: Señalaos las ciudades de asilo de las que os hablé por medio de Moisés,
3 a las que pueda huir el homicida que haya matado a alguien por inadvertencia (sin querer), y que le sirvan de asilo contra el vengador de la sangre.
4 (El homicida huirá a una de estas ciudades: se detendrá a la entrada de la puerta de la ciudad y expondrá su caso a los ancianos de la ciudad. Estos le admitirán en su ciudad y le señalarán una casa para que habite con ellos.
5 Si el vengador de la sangre le persigue, no le entregarán al homicida en su manos, pues ha herido a su prójimo sin querer, y no le tenía odio anteriormente.
6 El homicida habrá de permanecer en la ciudad, hasta que comparezca en juicio ante la comunidad, hasta la muerte del Sumo Sacerdote que esté en funciones por aquel tiempo. Entonces el homicida podrá volver a sus ciudad y a su casa, a la ciudad de la que huyó.»
7 Consagraron: Quedes en Galilea, en la montaña de Neftalí, Siquem en la montaña de Efraím, Quiryat Arbá, o sea Hebrón, en la montaña de Judá.
8 En Transjordania, al oriente de Jericó, se designó Béser, de la tribu de Rubén, en el desierto, en el llano; Ramot en Galaad, de la tribu de Gad, y Golán en Basán, de la tribu de Manasés.
9 Estas son las ciudades designadas para todos los israelitas, así como para el forastero residente entre ellos, para que pueda refugiarse en ellas cualquiera que haya matado a alguien por inadvertencia, y no muera a manos del vengador de la sangre, hasta que comparezca ante la comunidad.
Reflexión del capítulo 20
Se establecen las ciudades de refugio, tres al este y tres al oeste del Jordán, donde el homicida accidental podía huir de la venganza del pariente vengador hasta ser juzgado. El capítulo introduce la distinción entre el asesinato premeditado y el homicidio sin intención, limitando la ley de la sangre con misericordia y justicia. La ciudad de refugio protegía la vida incluso del que había causado muerte sin malicia. Para el creyente, estas ciudades son sombra de Cristo, refugio seguro para el pecador arrepentido; la Iglesia misma es asilo de misericordia donde nadie es condenado sin juicio. El texto enseña que la justicia debe templarse con clemencia y que la vida humana es sagrada. La tradición ha visto en estas ciudades el sacramento de la reconciliación y la protección que Dios brinda al que acude a Él con corazón contrito. El refugio no elimina la responsabilidad, pero la acoge con paz.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy acoge a alguien que erró sin malicia y necesita una segunda oportunidad, en lugar de juzgarlo con dureza. Como gesto, sé 'ciudad de refugio' ofreciendo escucha y perdón sincero a quien lo pida.
Oración
Jesús, tú eres mi ciudad de refugio. Acoge al que se acerca arrepentido y enséñame a ser misericordioso con quien yerra sin malicia. Amén.
Acerca del libro de Josué
Josué es el primer libro histórico de la Biblia y la continuación inmediata del Pentateuco: narra la entrada de Israel en la Tierra Prometida bajo el mando de Josué, sucesor de Moisés. Su nombre, Yehoshúa, significa 'el Señor salva', y es la forma hebrea de Jesús, lo que la tradición cristiana ha leído como anuncio del Salvador. Compuesto a partir de antiguas tradiciones tribales y redactado en forma definitiva durante el período monárquico o postexílico, el libro combina relato de conquista, reparto del territorio y discursos de alianza. Su contexto es el final de la peregrinación por el desierto y el comienzo de la vida como pueblo asentado en Canaán, en torno al siglo XIII a.C. Los temas centrales son la fidelidad de Dios a su promesa, la obediencia a su ley como condición de la victoria, y la tierra como don gratuito, no mérito militar. Josué ocupa un lugar clave en la historia de la salvación porque muestra que el Señor combate por su pueblo y que la verdadera herencia es la comunión con él. Para leerlo hoy en oración conviene evitar la lectura literalista de la violencia y descubrir su mensaje de confianza: Dios abre caminos donde todo parece cerrado y nos introduce en la 'tierra' de la vida nueva que Cristo nos conquista. La Iglesia ve en Josué una figura de Cristo, el verdadero conductor que nos hace entrar en el descanso de Dios.
Compartir
Enlace copiado