Josué

Antiguo Testamento | 24 capítulos | 658 versículos

Jos

Capítulo 18

1 Todo la comunidad de los israelitas se reunió en Silo, donde alzaron la Tienda del Encuentro; todo el país les estaba sometido.

2 Pero quedaban todavía entre los israelitas siete tribus que no se habían repartido su heredad.

3 Josué, pues, dijo a los israelitas: «¿Hasta cuándo vais a retardar el ir a tomar posesión de la tierra que os ha dado Yahveh, el Dios de vuestros padres?

4 Escoged tres hombres por cada tribu, y los enviaré para que vayan a recorrer el país y hagan una descripción de él en orden al reparto; luego volverán donde mí.

5 Dividirán la tierra en siete partes. Judá se quedará en su territorio al sur y la casa de José se quedará en su territorio al norte.

6 Vosotros haréis una descripcíon del país en siete partes, y me la traeréis para que os la sortee aquí, en presencia de Yahveh nuestro Dios.

7 Porque los levitas no tienen su parte entre vosotros, pues el sacerdocio de Yahveh es su heredad; y Gad, Rubén y la media tribu de Manasés, han recibido ya al lado oriental del Jordán, la heredad que les dio Moisés, siervo de Yahveh.»

8 Los hombres se pusieron en camino. Josué dio esta orden a los que iban a hacer la descripción del país: «Id, recorred el país y describidlo, y después volved donde mí; yo os haré el sorteo de la tierra aquí delante de Yahveh, en Silo.»

9 Fueron los hombres, recorrieron la comarca, y la describieron ciudad por ciudad, en siete partes, en un escrito que llevaron a Josué, al campamento de Silo.

10 Josué les echó suertes en Silo, delante de Yahveh, y repartió allí la tierra entre los israelitas, conforme a sus particiones.

11 Tocó una suerte a la tribu de los hijos de Benjamin por clanes: los límites de su suerte resultaron comprendidos entre los de los hijos de Judá y los de los hijos de José.

12 Su límite, por el lado norte, partía del Jordán, subía por el flanco norte de Jericó, hasta alcanzar la montaña hacia el oeste, y venía a salir al desierto de Bet Avén.

13 De allí pasaba el límite hacia Luz, por el flanco sur de Luz, que es Betel, y bajaba a Atrot Addar sobre el monte que está al sur de Bet Jorón de Abajo.

14 Torcía el límite y volvía por el oeste hacia el sur, desde el monte que está al lado meridional de Bet Jorón, para ir a salir hacia Quiryat Baal, que es Quiryat Yearim, ciudad de los hijos de Judá. Ese era el lado oeste.

15 Y el lado sur: desde el extremo de Quiryat Yearim, el límite seguía hacia Gasín y salía cerca de la fuente de las aguas de Neftóaj,

16 luego bajaba hacia el extremo del monte que está frente al valle de Ben Hinnom, al norte del valle de Refaím, bajaba al valle de Hinnom por el flanco sur del jebuseo y seguía bajando hasta En Roguel.

17 Doblaba luego por el norte, salía en En Semes y salía hacia el círculo de piedras que hay frente a la subida de Adummim; bajaba a la Peña de Boján, hijo de Rubén;

18 pasaba luego hacia la vertiente de Bet Haarabá por el norte y bajaba hacia la Arabá;

19 pasaba el límite hacia la pendiente de Bet Joglá al norte, e iba a dar el límite a la lengua septentrional del mar de la Sal, en el extremo sur del Jordán. Ese era el límite meridional.

20 El Jordán era el límite del lado oriental. Esa fue la heredad de los hijos de Benjamín, conforme a sus clanes, con los límites que la rodean.

21 Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín, por clanes, fueron: Jericó, Bet Joglá, Emeq Quesís;

22 Bet Haarabá, Semaráyim, Betel;

23 Avvim, Pará, Ofrá;

24 Kefar Haamoní, Ofní, Gabá: doce ciudades con sus aldeas.

25 Gabaón, Ramá, Beerot,

26 Mispé, Kefirá, Mosá;

27 Réquem, Yirpeel, Taralá;

28 Sela Haalef, el Jebuseo, es decir Jerusalén, Guibeá y Quiryat: catorce ciudades con sus aldeas. Esa fue la heredad de los hijos de Benjamín, por clanes.

Reflexión del capítulo 18

El relato lamenta que la tierra sigue sin repartir mientras el pueblo vive en sus tiendas. Josué les reprocha la demora y manda enviar tres hombres por tribu a recorrer el territorio y describirlo por escrito, para luego sortear la heredad restante desde Silo, donde se levanta la Tienda de Reunión. El capítulo enseña que la inercia es enemiga de la promesa: Israel debía dejar el nomadismo y habitar lo recibido. Silo, centro del culto, será el lugar donde Dios mora en medio de su pueblo durante generaciones. Para el creyente, la lección es de corresponsabilidad: Dios da la tierra, pero exige que la recorramos, la estudiemos y la ocupemos con decisión. La pereza espiritual deja la herencia sin disfrutar. La Tienda en Silo prefigura el templo y, en último término, a Cristo, la morada definitiva de Dios con los hombres. La obediencia paciente y activa hace habitable la promesa.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy no postergues más una decisión de vida que Dios te pide: ordena tu hogar, tu fe, tu vocación. Como gesto, levanta tu 'tienda de reunión' personal dedicando un lugar y un tiempo fijos a la oración.

Oración

Señor, no dejes que la inercia me robe tu promesa. Danos decisión para habitar lo que nos das y haz de nuestra vida tu morada. Amén.

Acerca del libro de Josué

Josué es el primer libro histórico de la Biblia y la continuación inmediata del Pentateuco: narra la entrada de Israel en la Tierra Prometida bajo el mando de Josué, sucesor de Moisés. Su nombre, Yehoshúa, significa 'el Señor salva', y es la forma hebrea de Jesús, lo que la tradición cristiana ha leído como anuncio del Salvador. Compuesto a partir de antiguas tradiciones tribales y redactado en forma definitiva durante el período monárquico o postexílico, el libro combina relato de conquista, reparto del territorio y discursos de alianza. Su contexto es el final de la peregrinación por el desierto y el comienzo de la vida como pueblo asentado en Canaán, en torno al siglo XIII a.C. Los temas centrales son la fidelidad de Dios a su promesa, la obediencia a su ley como condición de la victoria, y la tierra como don gratuito, no mérito militar. Josué ocupa un lugar clave en la historia de la salvación porque muestra que el Señor combate por su pueblo y que la verdadera herencia es la comunión con él. Para leerlo hoy en oración conviene evitar la lectura literalista de la violencia y descubrir su mensaje de confianza: Dios abre caminos donde todo parece cerrado y nos introduce en la 'tierra' de la vida nueva que Cristo nos conquista. La Iglesia ve en Josué una figura de Cristo, el verdadero conductor que nos hace entrar en el descanso de Dios.

Compartir

Enlace copiado