Apocalipsis
Nuevo Testamento | 22 capítulos | 405 versículos
Capítulo 13
1 Y vi surgir del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas, y en sus cabezas títulos blasfemos.
2 La Bestia que vi se parecía a un leopardo, con las patas como de oso, y las fauces como fauces de león : y el Dragón le dio su poder y su trono y gran poderío.
3 Una de sus cabezas parecía herida de muerte, pero su llaga mortal se le curó; entonces la tierra entera siguió maravillada a la Bestia.
4 Y se postraron ante el Dragón, porque había dado el poderío a la Bestia , y se postraron ante la Bestia diciendo: «¿Quién como la Bestia? ¿Y quién puede luchar contra ella?»
5 Le fue dada una boca que profería grandezas y blasfemias, y se le dio poder de actuar durante 42 meses;
6 y ella abrió su boca para blasfemar contra Dios: para blasfemar de su nombre y de su morada y de los que moran en el cielo.
7 Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos; se le concedió poderío sobre toda raza, pueblo, lengua y nación.
8 Y la adorarán todos los habitantes de la tierra cuyo nombre no está inscrito, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero degollado.
9 El que tenga oídos, oiga.
10 «El que a la cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de morir». Aquí se requiere la paciencia y la fe de los santos.
11 Vi luego otra Bestia que surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente.
12 Ejerce todo el poder de la primera Bestia en servicio de ésta, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a la primera Bestia, cuya herida mortal había sido curada.
13 Realiza grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra;
14 y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que le ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió.
15 Se le concedió infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso hablar la imagen de la Bestia y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraran la imagen de la Bestia.
16 Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente,
17 y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre.
18 ¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.
Reflexión del capítulo 13
El capítulo 13 describe a las dos Bestias que se oponen a Dios. De la primera, que surge del mar, se dice que tiene diez cuernos y siete cabezas, y que el Dragón le da su poder y su trono (13,1-2). Una de sus cabezas parece herida de muerte, pero su llaga se cura, y la tierra entera, maravillada, la sigue y la adora (13,3-4). Se le concede blasfemar contra Dios y hacer la guerra a los santos, y todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no están en el libro de la vida la adoran (13,7-8). De la tierra surge luego una segunda Bestia, con cuernos como de cordero pero voz de serpiente, que hace grandes señales, seduce a los hombres y les hace adorar la imagen de la primera (13,11-14). Impone una marca en la mano o en la frente, sin la cual nadie puede comprar ni vender, y su cifra es seiscientos sesenta y seis (13,16-18). El capítulo denuncia todo poder que se erige en absoluto y pide al creyente la paciencia y la fe de los santos.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy revisa a qué poderes das tu adhesión: el consumo, la opinión dominante, la búsqueda de éxito a cualquier precio. No dejes que nada ocupe el lugar de Dios en tu corazón. Si en tu ambiente se te exige algo contrario a tu fe para no quedar excluido, pide al Señor valentía y paciencia, y busca el apoyo de una comunidad creyente que te sostenga.
Oración
Señor, tú que eres el único Señor de nuestra vida, líbranos de adorar a los ídolos del poder y del dinero. Danos la paciencia y la fe de los santos para permanecer fieles a ti hasta el final. Amén.
Acerca del libro de Apocalipsis
El Apocalipsis, cuyo nombre significa revelación, es el último libro de la Biblia y cierra el conjunto de las Escrituras con una mirada de esperanza. Su autor se presenta como Juan, desterrado en la isla de Patmos por causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús (1,9), y escribe a siete Iglesias de Asia Menor. Nace en un tiempo de prueba, a finales del siglo primero, cuando los cristianos sufrían persecución y presión para adorar al poder imperial. Por eso recurre al género apocalíptico, lleno de visiones, símbolos, números y contrastes, un lenguaje que no busca adivinar fechas, sino sostener la fe de los que sufren. El libro se despliega en grandes ciclos: las cartas a las siete Iglesias, los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas, hasta desembocar en la victoria definitiva del Cordero. En el centro está Jesucristo, el Cordero degollado y de pie, el Señor de la historia, que abre el libro y conduce todo hacia la Jerusalén nueva. La tradición católica lo lee sobre todo en clave litúrgica y cristológica: no es un enigma para descifrar, sino una escuela de perseverancia y de alabanza. Su mensaje atraviesa los siglos: el mal no tiene la última palabra, y la promesa final es la del que dice que viene pronto. La respuesta de la Iglesia sigue siendo la misma: ven, Señor Jesús.
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