Apocalipsis

Nuevo Testamento | 22 capítulos | 405 versículos

Ap

Capítulo 17

1 Entonces vino uno de los siete Angeles que llevaban las siete copas y me habló: «Ven, que te voy a mostrar el juicio de la célebre Ramera, que se sienta sobre grandes aguas,

2 con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su prostitución.»

3 Me trasladó en espíritu al desierto. Y vi una mujer, sentada sobre una Bestia de color escarlata, cubierta de títulos blasfemos; la Bestia tenía siete cabezas y diez cuernos.

4 La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, resplandecía de oro, piedras preciosas y perlas; llevaba en su mano una copa de oro llena de abominaciones, y también las impurezas de su prostitución,

5 y en su frente un nombre escrito - un misterio -: «La Gran Babilonia, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.»

6 Y vi que la mujer se embriagaba con la sangre de los santos y con la sangre de los mártires de Jesús. Y me asombré grandemente al verla;

7 pero el Angel me dijo: «¿Por qué te asombras? Voy a explicarte el misterio de la mujer y de la Bestia que la lleva, la que tiene siete cabezas y diez cuernos.

8 «La Bestia que has visto, era y ya no es; y va a subir del Abismo pero camina hacia su destrucción. Los habitantes de la tierra, cuyo nombre no fue inscrito desde la creación del mundo en el libro de la vida, se maravillarán al ver que la Bestia era y ya no es, pero que reaparecerá.

9 Aquí es donde se requiere inteligencia, tener sabiduría. Las siete cabezas son siete colinas sobre las que se asienta la mujer. «Son también siete reyes:

10 cinco han caído, uno es, y el otro no ha llegado aún. Y cuando llegue, habrá de durar poco tiempo.

11 Y la Bestia, que era y ya no es, hace el octavo, pero es uno de los siete; y camina hacia su destrucción.

12 Los diez cuernos que has visto son diez reyes que no han recibido aún el reino; pero recibirán con la Bestia la potestad real, sólo por una hora.

13 Están todos de acuerdo en entregar a la Bestia el poder y la potestad que ellos tienen.

14 Estos harán la guerra al Cordero, pero el Cordero, como es Señor de Señores y Rey de Reyes, los vencerá en unión con los suyos, los llamados y elegidos y fieles.»

15 Me dijo además: «Las aguas que has visto, donde está sentada la Ramera, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.

16 Y los diez cuernos que has visto y la Bestia, van a aborrecer a la Ramera; la dejarán sola y desnuda, comerán sus carnes y la consumirán por el fuego;

17 porque Dios les ha inspirado la resolución de ejecutar su propio plan, y de ponerse de acuerdo en entregar la soberanía que tienen a la Bestia hasta que se cumplan las palabras de Dios.

18 Y la mujer que has visto es la Gran Ciudad, la que tiene la soberanía sobre los reyes de la tierra.

Reflexión del capítulo 17

El capítulo 17 explica el misterio de Babilonia. Uno de los ángeles muestra a Juan a una mujer sentada sobre una Bestia escarlata, vestida de púrpura y escarlata, resplandeciente de oro y perlas, con una copa de oro llena de abominaciones (17,3-4). En su frente lleva un nombre: la Gran Babilonia, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra; y está ebria con la sangre de los santos y de los mártires de Jesús (17,5-6). El ángel explica que las siete cabezas son siete colinas y siete reyes, y los diez cuernos, diez reyes que entregarán su poder a la Bestia (17,9-13). Pero el desenlace está anunciado: estos harán la guerra al Cordero, pero el Cordero, Señor de Señores y Rey de Reyes, los vencerá con los suyos, los llamados, elegidos y fieles (17,14). Babilonia representa todo poder humano que se corrompe y oprime; su caída ya está decidida.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy examina si participas de alguna forma de corrupción o de complicidad con la injusticia, aunque sea pequeña: un favor indebido, un silencio cómplice, un beneficio a costa de otros. Apártate de ella con decisión. Y confía en que el Cordero vence: no te alíes con lo que se opone al bien, ni siquiera cuando parezca poderoso e invencible.

Oración

Señor, Rey de Reyes, tú que vences al mal con el bien, líbranos de toda complicidad con la injusticia. Que seamos de los tuyos, llamados, elegidos y fieles, y que no temamos a los poderosos. Amén.

Acerca del libro de Apocalipsis

El Apocalipsis, cuyo nombre significa revelación, es el último libro de la Biblia y cierra el conjunto de las Escrituras con una mirada de esperanza. Su autor se presenta como Juan, desterrado en la isla de Patmos por causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús (1,9), y escribe a siete Iglesias de Asia Menor. Nace en un tiempo de prueba, a finales del siglo primero, cuando los cristianos sufrían persecución y presión para adorar al poder imperial. Por eso recurre al género apocalíptico, lleno de visiones, símbolos, números y contrastes, un lenguaje que no busca adivinar fechas, sino sostener la fe de los que sufren. El libro se despliega en grandes ciclos: las cartas a las siete Iglesias, los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas, hasta desembocar en la victoria definitiva del Cordero. En el centro está Jesucristo, el Cordero degollado y de pie, el Señor de la historia, que abre el libro y conduce todo hacia la Jerusalén nueva. La tradición católica lo lee sobre todo en clave litúrgica y cristológica: no es un enigma para descifrar, sino una escuela de perseverancia y de alabanza. Su mensaje atraviesa los siglos: el mal no tiene la última palabra, y la promesa final es la del que dice que viene pronto. La respuesta de la Iglesia sigue siendo la misma: ven, Señor Jesús.

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