Apocalipsis

Nuevo Testamento | 22 capítulos | 405 versículos

Ap

Capítulo 22

1 Luego me mostró el río de agua de Vida, brillante como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero.

2 En medio de la plaza, a una y otra margen del río, hay árboles de Vida, que dan fruto doce veces, una vez cada mes; y sus hojas sirven de medicina para los gentiles.

3 Y no habrá ya maldición alguna; el trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad y los siervos de Dios le darán culto.

4 Verán su rostro y llevarán su nombre en la frente.

5 Noche ya no habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos.

6 Luego me dijo: «Estas palabras son ciertas y verdaderas; el Señor Dios, que inspira a los profetas, ha enviado a su Angel para manifestar a sus siervos lo que ha de suceder pronto.

7 Mira, vengo pronto. Dichoso el que guarde las palabras proféticas de este libro.»

8 Yo, Juan, fui el que vi y oí esto. Y cuando lo oí y vi, caí a los pies del Angel que me había mostrado todo esto para adorarle.

9 Pero él me dijo: «No, cuidado; yo soy un siervo como tú y tus hermanos los profetas y los que guardan las palabras de este libro. A Dios tienes que adorar.»

10 Y me dijo: «No selles las palabras proféticas de este libro, porque el Tiempo está cerca.

11 Que el injusto siga cometiendo injusticias y el manchado siga manchándose; que el justo siga practicando la justicia y el santo siga santificándose.

12 Mira, vengo pronto y traigo mi recompensa conmigo para pagar a cada uno según su trabajo.

13 Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin.

14 Dichosos los que laven sus vestiduras, así podrán disponer del árbol de la Vida y entrarán por las puertas en la Ciudad.

15 ¡Fuera los perros, los hechiceros, los impuros, los asesinos, los idólatras, y todo el que ame y practique la mentira!»

16 Yo, Jesús, he enviado a mi Angel para daros testimonio de lo referente a las Iglesias. Yo soy el Retoño y el descendiente de David, el Lucero radiante del alba.»

17 El Espíritu y la Novia dicen: «¡Ven!» Y el que oiga, diga: «¡Ven!» Y el que tenga sed, que se acerque, y el que quiera, reciba gratis agua de vida.

18 Yo advierto a todo el que escuche las palabras proféticas de este libro: «Si alguno añade algo sobre esto, Dios echará sobre él las plagas que se describen en este libro.

19 Y si alguno quita algo a las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte en el árbol de la Vida y en la Ciudad Santa, que se describen en este libro.»

20 Dice el que da testimonio de todo esto: «Sí, vengo pronto.» ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!

21 Que la gracia del Señor Jesús sea con todos. ¡Amén!

Reflexión del capítulo 22

El capítulo 22 cierra el libro con imágenes de vida. Juan ve el río de agua de vida, brillante como el cristal, que brota del trono de Dios y del Cordero; a sus orillas está el árbol de la vida, que da fruto doce veces y cuyas hojas sirven de medicina para los gentiles (22,1-2). Ya no habrá maldición: los siervos de Dios verán su rostro y reinarán por los siglos (22,3-5). El libro insiste en la cercanía del Señor: mira, vengo pronto, y traigo mi recompensa conmigo (22,12). Jesús se presenta como el Alfa y la Omega, el Retoño y el descendiente de David, el Lucero radiante del alba (22,16). Y entonces resuena la última invitación de la Biblia: el Espíritu y la Novia dicen ven; y el que tenga sed, que se acerque; y el que quiera, reciba gratis agua de vida (22,17). El libro termina con la respuesta de la Iglesia y con una bendición: sí, vengo pronto. Amén. Ven, Señor Jesús (22,20-21).

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy responde a la invitación: acércate al Señor con tu sed, sin miedo, y recibe su agua de vida en la oración, en los sacramentos, en su Palabra. Di también tú, con la Iglesia: ven, Señor Jesús. Y comparte esa esperanza con alguien que esté desanimado, recordándole que Dios da gratis lo que más necesita.

Oración

Ven, Señor Jesús. Tú que eres el Alfa y la Omega, sacia nuestra sed con el agua de la vida y danos parte en tu árbol de vida. Que te esperemos con alegría y te recibamos con amor. Amén.

Acerca del libro de Apocalipsis

El Apocalipsis, cuyo nombre significa revelación, es el último libro de la Biblia y cierra el conjunto de las Escrituras con una mirada de esperanza. Su autor se presenta como Juan, desterrado en la isla de Patmos por causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús (1,9), y escribe a siete Iglesias de Asia Menor. Nace en un tiempo de prueba, a finales del siglo primero, cuando los cristianos sufrían persecución y presión para adorar al poder imperial. Por eso recurre al género apocalíptico, lleno de visiones, símbolos, números y contrastes, un lenguaje que no busca adivinar fechas, sino sostener la fe de los que sufren. El libro se despliega en grandes ciclos: las cartas a las siete Iglesias, los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas, hasta desembocar en la victoria definitiva del Cordero. En el centro está Jesucristo, el Cordero degollado y de pie, el Señor de la historia, que abre el libro y conduce todo hacia la Jerusalén nueva. La tradición católica lo lee sobre todo en clave litúrgica y cristológica: no es un enigma para descifrar, sino una escuela de perseverancia y de alabanza. Su mensaje atraviesa los siglos: el mal no tiene la última palabra, y la promesa final es la del que dice que viene pronto. La respuesta de la Iglesia sigue siendo la misma: ven, Señor Jesús.

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