Apocalipsis

Nuevo Testamento | 22 capítulos | 405 versículos

Ap

Capítulo 6

1 Y seguí viendo: Cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos, oí al primero de los cuatro Vivientes que decía con voz como de trueno: «Ven».

2 Miré y había un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; se le dio una corona, y salió como vencedor, y para seguir venciendo.

3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo Viviente que decía: «Ven».

4 Entonces salió otro caballo, rojo; al que lo montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; se le dio una espada grande.

5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer Viviente que decía: «Ven». Miré entonces y había un caballo negro; el que lo montaba tenía en la mano una balanza,

6 y oí como una voz en medio de los cuatro Vivientes que decía: «Un litro de trigo por denario, tres litros de cebada por un denario. Pero no causes daño al aceite y al vino.»

7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto Viviente que decía: «Ven».

8 Miré entonces y había un caballo verdoso; el que lo montaba se llamaba Muerte, y el Hades le seguía. Se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras de la tierra.

9 Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron.

10 Se pusieron a gritar con fuerte voz: «¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los habitantes de la tierra?»

11 Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos.

12 Y seguí viendo. Cuando abrió el sexto sello, se produjo un violento terremoto; y el sol se puso negro como un paño de crin, y la luna toda como sangre,

13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera suelta sus higos verdes al ser sacudida por un viento fuerte;

14 y el cielo fue retirado como un libro que se enrolla, y todos los montes y las islas fueron removidos de sus asientos;

15 y los reyes de la tierra, los magnates, los tribunos, los ricos, los poderosos, y todos, esclavos o libres, se ocultaron en las cuevas y en las peñas de los montes.

16 Y dicen a los montes y las peñas: «Caed sobre nosotros y ocultadnos de la vista del que está sentado en el trono y de la cólera del Cordero.

17 Porque ha llegado el Gran Día de su cólera y ¿quién podrá sostenerse?»

Reflexión del capítulo 6

El capítulo 6 desarrolla la apertura de los primeros sellos. Del primero sale un caballo blanco, del segundo un caballo rojo que quita la paz, del tercero un caballo negro con una balanza que simboliza el hambre, y del cuarto un caballo verdoso cuyo jinete se llama Muerte, seguido del Hades (6,1-8). Son las plagas de la historia: guerra, violencia, carestía y muerte, que no niegan el señorío de Dios, sino que muestran el rostro de un mundo herido por el pecado. Al abrir el quinto sello, Juan ve bajo el altar las almas de los degollados por la Palabra de Dios, que claman justicia y reciben vestiduras blancas mientras esperan (6,9-11). Con el sexto sello, el cosmos se estremece: el sol se pone negro, la luna como sangre, las estrellas caen y los poderosos se esconden en las cuevas (6,12-15). Es la advertencia de que la historia camina hacia un juicio, pero también de que los mártires no están olvidados.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy reza por los que sufren a causa de la violencia, el hambre o la guerra, y por los cristianos perseguidos. Si puedes, colabora con una obra de ayuda concreta. Y ante las noticias que asustan, no pierdas la esperanza: recuerda que los que han dado la vida por la fe están en las manos de Dios y esperan la justicia.

Oración

Señor de la historia, tú que escuchas el clamor de los que sufren, danos compasión y esperanza. Sostén a los perseguidos por tu nombre y apresura el día de tu justicia y de tu paz. Amén.

Acerca del libro de Apocalipsis

El Apocalipsis, cuyo nombre significa revelación, es el último libro de la Biblia y cierra el conjunto de las Escrituras con una mirada de esperanza. Su autor se presenta como Juan, desterrado en la isla de Patmos por causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús (1,9), y escribe a siete Iglesias de Asia Menor. Nace en un tiempo de prueba, a finales del siglo primero, cuando los cristianos sufrían persecución y presión para adorar al poder imperial. Por eso recurre al género apocalíptico, lleno de visiones, símbolos, números y contrastes, un lenguaje que no busca adivinar fechas, sino sostener la fe de los que sufren. El libro se despliega en grandes ciclos: las cartas a las siete Iglesias, los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas, hasta desembocar en la victoria definitiva del Cordero. En el centro está Jesucristo, el Cordero degollado y de pie, el Señor de la historia, que abre el libro y conduce todo hacia la Jerusalén nueva. La tradición católica lo lee sobre todo en clave litúrgica y cristológica: no es un enigma para descifrar, sino una escuela de perseverancia y de alabanza. Su mensaje atraviesa los siglos: el mal no tiene la última palabra, y la promesa final es la del que dice que viene pronto. La respuesta de la Iglesia sigue siendo la misma: ven, Señor Jesús.

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