I Crónicas

Antiguo Testamento | 29 capítulos | 942 versículos

1 Cr

Capítulo 8

1 Benjamín engendró a Bela, su primogénito; Asbel, el segundo; Ajiram el tercero;

2 Nojá, el cuarto, y Rafá, el quinto.

3 Los hijos de Bela fueron: Addar y Guerrá, padre de Ehúd,

4 Abisúa, Naamán, Ajoaj,

5 Guerá, Sefufán y Juram.

6 Estos son los hijos de Ehúd, los jefes de familia de los que moraban en Gueba y a los que deportaron a Manájat:

7 Naamán, Ajías y Guerá. Este los deportó, y engendró a Uzzá y Ajijud.

8 Sajaráyim engendró hijos en los campos de Moab, después de haber repudiado a sus mujeres Jusim y Baará.

9 Y de su nueva mujer engendró a Yobab, Sibías, Mesá, Malckom,

10 Yeús, Sakías y Mirmá. Estos son sus hijos, jefes de casas paternas.

11 Y de Jusim engendró a Atibub y Elpáal:

12 Hijos de Elpáal: Héber. Misam y Semed, el cual edificó Onó, Lud y sus aldeas anejas.

13 Beriá y Sema fueron cabezas de familia de los habitantes de Ayyalón, que pusieron en fuga a los moradores de Gat.

14 Hermano suyo: Sesaq. Yeremot,

15 Zebadías, Arad, Eder.

16 Miguel, Yispá, Yojá: eran hijos de Beriá.

17 Zebadías, Mesullam, Jizquí, Jáber.

18 Yismeray, Yizlías y Yobab: hijos de Elpáal.

19 Yaquim, Zikrí, Zabdí,

20 Elienay. Silletay, Eliel,

21 Adaías, Beraías y Simrat: hijos de Simí.

22 Yispán, Héber, Eliel,

23 Abdón, Zikrí, Janán,

24 Jananías, Elam, Antotías,

25 Yifdías y Penuel: hijos de Sesaq.

26 Samseray, Serajías, Atalías,

27 Yaaresías, Elías y Zikri: hijos de Yerojam.

28 Estos eran los jefes de las casas paternas, según sus linages, que habitaban en Jerusalén.

29 En Gabaón habitaba Yeiel, padre de Gabaón, cuya mujer se llamaba Maaká.

30 Su hijo primogénito: Abdón; después Sur, Quis, Báal, Ner, Nadab,

31 Guedor, Ajyó, Záker.

32 Miqlot engendró a Simá. También éstos habitaron, igual que sus hermanos, en Jerusalén, con sus hermanos.

33 Ner engendró a Quis, Quis engendró a Saúl, Saúl engendró a Jonatán, Malki Súa, Abinadab y Esbáal.

34 Hijo de Jonatán: Merib Báal. Merib Báal engendró a Miká.

35 Hijos de Miká: Pitón, Mélek, Tarea, Ajaz.

36 Ajaz engendró a Yehoaddá, Yehoaddá engendró a Alémet, Azmávet y Zimri; Zimrí engendró a Mosá.

37 Mosá engendró a Biná, cuyo hijo fue Rafá, cuyo hijo fue Elasá, cuyo hijo fue Asel.

38 Asel tuvo seis hijos, cuyos nombres son: Azricam, su primogénito; después, Israel, Searías, Abdías y Janán. Todos ellos son hijos de Asel.

39 Hijos de Eseq, hermano suyo: Ulam, su primogénito, Yeús, el segundo, y Elifélet, el tercero.

40 Los hijos de Ulam fueron esforzados guerreros que manejaban el arco; tuvieron muchos hijos y nietos: 150. Todos estos eran descendientes de Benjamín.

Reflexión del capítulo 8

La genealogía de Benjamín desemboca en la casa de Saúl, el primer rey de Israel. El autor se detiene en los valerosos guerreros de esta tribu, hombres que manejaban el arco y la honda, diestros tanto con la derecha como con la izquierda. Detrás de estos nombres está la historia de un pueblo que necesitaba defenderse, y también la memoria de una tribu pequeña que dio a Israel su primer monarca. Es interesante que Crónicas, escrito mucho después, conserve con respeto la memoria de Benjamín aunque Saúl no fue un rey fiel: la historia del pueblo no se borra, y cada familia tiene su dignidad ante Dios. El capítulo nos enseña que los orígenes importan, que nadie nace de la nada y que incluso las páginas difíciles de nuestra historia merecen ser recordadas con verdad. Saúl fue el rey que no supo esperar ni obedecer, pero de su tribu nació también Pablo, el apóstol de los gentiles. Dios sabe escribir recto con líneas torcidas, y de los caminos más humildes puede sacar servidores grandes.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy puedes pedir a Dios por tu propia historia familiar, especialmente por aquellas páginas que te cuesta aceptar. No se trata de justificarlas, sino de mirarlas con verdad y sin amargura, confiando en que Dios puede sacar bien incluso de lo que dolió. Reza por alguien de tu familia con quien tienes una historia complicada, y pide un corazón libre de rencor.

Oración

Señor, tú que escribes recto aun con nuestras líneas torcidas, danos la gracia de mirar nuestro pasado con verdad y sin rencor. Sana lo que quedó roto en nuestras familias y haz brotar frutos de bien donde hubo dolor. Amén.

Acerca del libro de I Crónicas

El Primer Libro de las Crónicas, llamado en la tradición hebrea «Divré Hayyamim», palabras de los días, y en la griega «Paralipómenos», lo que se había dejado de lado, es una relectura de la historia de Israel escrita para una comunidad que regresaba del destierro de Babilonia. La tradición lo atribuye a Esdras, escriba y sacerdote, y su composición suele situarse hacia el siglo IV antes de Cristo, cuando el pueblo, ya sin reyes ni independencia, necesitaba volver a entender quién era y por qué Dios seguía siendo fiel. Por eso el autor no se limita a repetir lo que ya contaban los libros de Samuel y de los Reyes: selecciona, ordena y subraya. Calla las páginas más oscuras de David y engrandece todo lo que mira al culto, al templo, a los levitas y a la alabanza. Su mirada es litúrgica y sacerdotal, más atenta al altar que al campo de batalla.

El libro se abre con largas genealogías que van de Adán hasta las tribus de Israel y hasta la casa de David. A primera vista parecen una lista árida, pero encierran una convicción profunda: la historia de la salvación tiene raíces concretas, nombres, familias y una continuidad que atraviesa el destierro. Después, el relato se concentra en David: su ascenso al trono, el traslado del arca a Jerusalén, la promesa de una dinastía eterna y la preparación minuciosa del templo que no llegará a construir. David aparece como rey orante, músico y organizador del culto más que como guerrero.

Para el católico, Crónicas es una escuela de memoria agradecida. Nos enseña que la fidelidad de Dios no se interrumpe aunque los tiempos sean adversos, que el culto y la alabanza sostienen la vida del pueblo, y que cada generación recibe una herencia y una responsabilidad. Leerlo es descubrir que también nuestra historia personal, con sus nombres y sus heridas, está inscrita en un designio mayor.

Compartir

Enlace copiado