Números
Antiguo Testamento | 36 capítulos | 1289 versículos
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Capítulo 29 de 36Capítulo 29
1 «El mes séptimo, el primero de mes, tendréis reunión sagrada; no haréis ningún trabajo servil. Será para vosotros el día de los Clamores.
2 Ofreceréis un holocausto como calmante aroma para Yahveh: un novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin tacha.
3 La oblación correspondiente de flor de harina amasada con aceite, será de tres décimas por el novillo, dos décimas por el carnero
4 y una décima por cada uno de los siete corderos;
5 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado, para hacer la expiación por vosotros.
6 Esto, además del holocausto mensual y de su oblación, del holocausto perpetuo y de su oblación y sus libaciones, según la norma correspondiente, como calmante aroma, manjar abrasado para Yahveh.
7 «El día décimo del mismo mes séptimo tendréis reunión sagrada; ayunaréis y no haréis ningún trabajo.
8 Ofreceréis en holocausto a Yahveh, como calmante aroma, un novillo, un carnero, siete corderos de un año, que habrán de ser sin defecto;
9 su oblación de flor de harina amasada con aceite, será: tres décimas por el novillo, dos décimas por el carnero,
10 una décima por cada uno de los siete corderos;
11 y un macho cabrío, como sacrificio por el pecado de la fiesta de la Expiación, del holocausto perpetuo, de su oblación y sus libaciones.
12 «El día quince del mes séptimo tendréis reunión sagrada; no haréis ningún trabajo servil y celebraréis fiesta en honor de Yahveh durante siete días.
13 Ofreceréis en holocausto un manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh: trece novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, que serán sin defecto;
14 la oblación correspondiente será de flor de harina amasada con aceite, tres décimas por cada uno de los trece novillos, dos décimas por cada uno de los dos carneros,
15 y una décima por cada uno de los catorce corderos;
16 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su oblación y su libación.
17 El día segundo, doce novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha,
18 con las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y corderos, conforme a su número y según la norma;
19 y un macho cabrío, como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su oblación y sus libaciones.
20 El día tercero: once novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha,
21 con las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y corderos, conforme a su número y según la norma;
22 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su oblación y su libación.
23 El día cuarto: diez novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha;
24 las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y corderos, conforme a su número y según la norma;
25 y un macho cabrío, como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su oblación y su libación.
26 El día quinto: nueve novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha;
27 las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y corderos, conforme a su número y según la norma;
28 y un macho cabrío, como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su oblación y su libación.
29 El día sexto: ocho novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha;
30 las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y corderos, conforme a su número y según la norma;
31 y un macho cabrío, como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su oblación y su libación.
32 El día séptimo: siete novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha;
33 las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y corderos, conforme a su número y según la norma;
34 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado; además del holocauso perpetuo y de su oblación y su libación.
35 El día octavo será para vosotros de reunión solemne; no haréis ningún trabajo servil.
36 Ofreceréis un holocausto, como manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh: un novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin tacha;
37 la oblación y libaciones correspondientes al novillo, al carnero y a los corderos, conforme a su número y según la norma;
38 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su oblación y su libación.
39 Estos son los sacrificios que ofreceréis a Yahveh en vuestras solemnidades, aparte de vuestras ofrendas votivas y espontáneas, holocaustos, oblaciones, libaciones y sacrificios de comunión.»
Reflexión del capítulo 29
El capítulo continúa el calendario y se detiene en el séptimo mes, el más sagrado del año, con tres fiestas consecutivas: la de las Trompetas, que abre el mes con un toque de llamada; el Día del Perdón, con su ayuno y su sobriedad; y la fiesta de las Tiendas, que dura una semana y conmemora el tiempo del desierto. El orden es significativo: primero la llamada a despertar, después la purificación, y por último la alegría de habitar en tiendas frágiles bajo la protección de Dios. La vida espiritual tiene esta misma secuencia: no se puede pasar directamente a la fiesta sin haber escuchado el toque y sin haber pasado por el arrepentimiento. Y la meta no es la tristeza, sino la alegría de quien se sabe perdonado y sostenido. El detalle de vivir una semana en chozas recuerda que la seguridad del pueblo nunca estuvo en sus casas, sino en la fidelidad del Señor durante el desierto. La fragilidad aceptada se convierte en acción de gracias.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Antes de las celebraciones y los días festivos, dedica un tiempo al silencio y al examen: pide perdón por lo que has hecho mal, sin dramatizar y sin excusarte, y reconoce también lo bueno que Dios ha hecho en ti. La fiesta cristiana solo se disfruta de verdad cuando el corazón está reconciliado. Y celebra con sobriedad y alegría, sabiendo que tu seguridad no está en las cosas sino en Dios.
Oración
Señor, despierta mi corazón con tu llamada, purifícalo con tu perdón y llénalo de alegría. Enséñame a vivir con sencillez y sobriedad, sabiendo que mi seguridad está en ti y no en mis propias seguridades. Que la fiesta del perdón sea mi descanso. Amén.
Acerca del libro de Números
El libro de los Números recibe su nombre del censo que abre sus páginas, pero su título hebreo, tomado de las primeras palabras, es mucho más expresivo: en el desierto. Estamos ante el cuarto libro del Pentateuco, y su escenario es el largo camino entre el Sinaí y las llanuras de Moab, a las puertas de la tierra prometida. Lo que podía haber sido un viaje de pocas semanas se convierte en cuarenta años de marcha circular, porque una generación entera queda marcada por la incredulidad y no llega a entrar. El libro combina materiales muy distintos: censos y listas de tribus, leyes sobre sacrificios, votos y pureza, relatos de rebelión y murmuración, y algunos episodios de enorme fuerza simbólica, como el agua que brota de la roca, la serpiente de bronce o el cetro de Aarón que florece. Su hilo conductor es la fidelidad de Dios frente a la infidelidad del pueblo: el Señor sigue guiando con la nube, alimentando con el maná y corrigiendo con paciencia a quienes se quejan una y otra vez. Es un libro incómodo y realista, porque describe la vida creyente como travesía, con cansancio, dudas, nostalgia del pasado y tentación de volver atrás. Para el católico, Números es una escuela de paciencia y de confianza: enseña que la promesa no se cumple por la fuerza de nuestras manos, sino por la fidelidad de quien la hizo, y que el desierto, con toda su aridez, es también el lugar donde Dios habla al corazón y prueba el amor de su pueblo.
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