Números
Antiguo Testamento | 36 capítulos | 1289 versículos
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Capítulo 33 de 36Capítulo 33
1 Estas son las etapas de los israelitas, que salieron de Egipto por cuerpos de ejército, a las órdenes de Moisés y Aarón.
2 Moisés, por orden de Yahveh, escribió los puntos de donde partían, etapa por etapa. Estas fueron sus etapas, con indicación de los puntos de partida.
3 Partieron de Ramsés el mes primero. El día quince del mes primero, al día siguiente de la Pascua, salieron los israelitas, la mano en alto, en presencia de todos los egipcios.
4 Los egipcios estaban enterrando a los suyos que habían sido heridos por Yahveh, a todos los primogénitos; Yahveh había hecho justicia de sus dioses.
5 Partieron los israelitas de Ramsés y acamparon en Sukkot.
6 Partieron de Sukkot y acamparon en Etam, que está en el extremo del desierto.
7 Partieron de Etam y se detuvieron en Pi Hajirot, que está frente a Baal Sefón y acamparon delante de Migdol.
8 Partieron de Pi Hajirot y pasaron por medio del mar hasta el desierto. Anduvieron tres días de camino por el desierto de Etam y acamparon en Mará.
9 Partieron de Mará y llegaron a Elim. En Elim había doce fuentes de agua y setenta palmeras; allí acamparon.
10 Partieron de Elim y acamparon cerca del mar de Suf.
11 Partieron del mar de Suf y acamparon en el desierto de Sin.
12 Partieron del desierto de Sin y acamparon en Dofcá.
13 Partieron de Dofcá y acamparon en Alús.
14 Partieron de Alús y acamparon en Refidim, pero no había allí agua para que bebiera la gente.
15 Partieron de Refidim y acamparon en el desierto del Sinaí.
16 Partieron del desierto del Sinaí y acamparon en Quibrot Hattaavá.
17 Partieron de Quibrot Hattaavá y acamparon en Jaserot.
18 Partieron de Jaserot y acamparon en Ritmá.
19 Partieron de Ritmá y acamparon en Rimmón Peres.
20 Partieron de Rimmón Peres y acamparon en Libná.
21 Partieron de Libná y acamparon en Rissá.
22 Partieron de Rissá y acamparon en Quehelatá.
23 Partieron de Quehelatá y acamparon en el monte Séfer.
24 Partieron del monte Séfer y acamparon en Jaradá.
25 Partieron de Jaradá y acamparon en Maqhelot.
26 Partieron de Maqhelot y acamparon en Tájat.
27 Partieron de Tájat y acamparon en Táraj.
28 Partieron de Táraj y acamparon en Mitcá.
29 Partieron de Mitcá y acamparon en Jasmoná.
30 Partieron de Jasmona y acamparon en Moserot.
31 Partieron de Moserot y acamparon en Bene Yaacán.
32 Partieron de Bene Yaacán y acamparon en Jor Haguidgad.
33 Partieron de Jor Haguidgad y acamparon en Yotbatá.
34 Partieron de Yotbatá y acamparon en Abroná.
35 Partieron de Abroná y acamparon en Esyón Guéber.
36 Partieron de Esyón Guéber y acamparon en el desierto de Sin, es decir, en Cadés.
37 Partieron de Cadés y acamparon en Hor de la Montaña, en la frontera del país de Edom.
38 El sacerdote Aarón subió a Hor de la Montaña, según la orden de Yahveh, y murió allí, el año cuarenta de la salida de los israelitas de Egipto, el mes quinto, el primero del mes.
39 Tenía Aarón 123 años cuando murió en Hor de la Montaña.
40 El rey cananeo de Arad, que habitaba en el Négueb, en el país de Canaán, se enteró de que llegaban los israelitas.
41 Partieron de Hor de la Montaña y acamparon en Salmoná.
42 Partieron de Salmoná y acamparon en Punón.
43 Partieron de Punón y acamparon en Obot.
44 Partieron de Obot y acamparon en Iyyé Haabarim, en la frontera de Moab.
45 Partieron de Iyyim, y acamparon en Dibón Gad.
46 Partieron de Dibón Gad y acamparon en Almón Diblatáyim.
47 Partieron de Almón Diblatáyim, y acamparon en los montes de Abarim, frente al Nebó.
48 partieron de los montes de Abarim y acamparon en las Estepas de Moab, cerca del Jordán, a la altura de Jericó.
49 Acamparon cerca del Jordán entre Bet Hayesimot y Abel Hassittim en las Estepas de Moab.
50 Yahveh habló a Moisés en las Estepas de Moab, cerca del Jordán, a la altura de Jericó, y le dijo:
51 «Habla a los israelitas y diles: Cuando paséis el Jordán hacia el país de Canaán,
52 arrojaréis delante de vosotros a todos los habitantes del país. Destruiréis todas sus imágenes pintadas, destruiréis sus estatuas de fundición, saquearéis todos sus altos.
53 Os apoderaréis de la tierra y habitaréis en ella, pues os doy a vosotros todo el país en propiedad.
54 Repartiréis la tierra a suertes entre vuestros clanes. Al grande le aumentaréis la herencia y al pequeño se la reduciréis. Donde le caiga a cada uno la suerte, allí será su propiedad. Haréis el reparto por tribus paternas.
55 Pero si no expulsáis delante de vosotros a los habitantes del país, los que dejéis se os convertirán en espinas de vuestros ojos y en aguijones de vuestros costados y os oprimirán en el país en que vais a habitar.
56 Y yo os trataré a vosotros en la forma en que había pensado tratarles a ellos.»
Reflexión del capítulo 33
El capítulo ofrece la lista de las etapas del viaje de Israel desde Egipto hasta las llanuras de Moab. Es una enumeración de lugares, algunos conocidos y otros imposibles de identificar, y en esa sencillez está su fuerza: el pueblo de Dios tiene una memoria escrita de su camino. Cada nombre es un recuerdo de cansancio, de provisión, de prueba superada. La lista termina con una advertencia clara: al entrar en la tierra, deben expulsar a sus habitantes, destruir sus ídolos y no adoptar sus costumbres; de lo contrario, esos mismos pueblos serán como espinas en sus ojos. La lección es que la herencia recibida exige una decisión y no admite la convivencia pasiva con lo que puede corromperla. Leer la propia historia es un ejercicio espiritual indispensable: quien no recuerda de dónde viene, difícilmente sabrá adónde va ni agradecerá lo que ha recibido. El pueblo que olvida sus etapas repite sus errores. La memoria es un acto de fidelidad y también de esperanza.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Haz tu propia lista de etapas: los lugares, las personas y los momentos decisivos de tu historia con Dios, tanto los luminosos como los duros. Escríbela con calma y agradece cada uno de ellos. La memoria agradecida te dará fuerza cuando lleguen nuevos desiertos y te ayudará a no repetir los mismos errores. Revisa también qué ídolos del ambiente has dejado entrar en tu vida sin darte cuenta.
Oración
Señor, gracias por cada etapa de mi camino, también por las difíciles y por las que no entendí. Ayúdame a recordar tu fidelidad y a no repetir mis errores. Que la memoria de lo vivido alimente mi esperanza y ensanche mi gratitud. Amén.
Acerca del libro de Números
El libro de los Números recibe su nombre del censo que abre sus páginas, pero su título hebreo, tomado de las primeras palabras, es mucho más expresivo: en el desierto. Estamos ante el cuarto libro del Pentateuco, y su escenario es el largo camino entre el Sinaí y las llanuras de Moab, a las puertas de la tierra prometida. Lo que podía haber sido un viaje de pocas semanas se convierte en cuarenta años de marcha circular, porque una generación entera queda marcada por la incredulidad y no llega a entrar. El libro combina materiales muy distintos: censos y listas de tribus, leyes sobre sacrificios, votos y pureza, relatos de rebelión y murmuración, y algunos episodios de enorme fuerza simbólica, como el agua que brota de la roca, la serpiente de bronce o el cetro de Aarón que florece. Su hilo conductor es la fidelidad de Dios frente a la infidelidad del pueblo: el Señor sigue guiando con la nube, alimentando con el maná y corrigiendo con paciencia a quienes se quejan una y otra vez. Es un libro incómodo y realista, porque describe la vida creyente como travesía, con cansancio, dudas, nostalgia del pasado y tentación de volver atrás. Para el católico, Números es una escuela de paciencia y de confianza: enseña que la promesa no se cumple por la fuerza de nuestras manos, sino por la fidelidad de quien la hizo, y que el desierto, con toda su aridez, es también el lugar donde Dios habla al corazón y prueba el amor de su pueblo.
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