Proverbios
Antiguo Testamento | 31 capítulos | 915 versículos
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Capítulo 9 de 31Capítulo 9
1 La Sabiduría ha edificado una casa, ha labrado sus siete columnas,
2 ha hecho su matanza, ha mezclado su vino, ha aderezado también su mesa.
3 Ha mandado a sus criadas y anuncia en lo alto de las colinas de la ciudad:
4 «Si alguno es simple, véngase acá.» Y al falto de juicio le dice:
5 «Venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado;
6 dejaos de simplezas y viviréis, y dirigíos por los caminos de la inteligencia.»
7 El que corrige al arrogante se acarrea desprecio, y el que reprende al malvado, insultos.
8 No reprendas al arrogante, porque te aborrecerá; reprende al sabio, y te amará.
9 Da al sabio, y se hará más sabio todavía; enseña al justo, y crecerá su doctrina.
10 Comienzo de la sabiduría es el temor de Yahveh, y la ciencia de los santos es inteligencia.
11 Pues por mí se multiplicarán tus días y se aumentarán los años de tu vida.
12 Si te haces sabio, te haces sabio para tu provecho, y si arrogante, tú solo lo tendrás que pagar.
13 La mujer necia es alborotada, todo simpleza, no sabe nada.
14 Se sienta a la puerta de su casa, sobre un trono, en las colinas de la ciudad,
15 para llamar a los que pasan por el camino, a los que van derechos por sus sendas:
16 «Si alguno es simple, véngase acá» y al falto de juicio le dice:
17 «Son dulces las aguas robadas y el pan a escondidas es sabroso.»
18 No sabe el hombre que allí moran las Sombras; sus invitados van a los valles del seol.
Reflexión del capítulo 9
El capítulo 9 presenta un contraste de dos mesas. La Sabiduría ha edificado su casa, ha labrado sus siete columnas, ha preparado la matanza y mezclado su vino, y envía a sus criadas a invitar: venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado (9,1-5). Su llamada es a dejar la simpleza y caminar por los caminos de la inteligencia. A esa mesa se opone la de la mujer necia, que también se sienta a la puerta de su casa y llama a los que pasan, ofreciendo aguas robadas y pan a escondidas, dulces al paladar pero con invitados que van a los valles del seol (9,13-18). En medio, el sabio enseña a no reprender al arrogante sino al sabio, que crecerá (9,8-9). El banquete de la Sabiduría anticipa, en la lectura cristiana, la mesa de la Eucaristía, donde el Señor sigue invitando a comer su pan y a beber su vino para tener vida.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Acepta hoy la invitación de la Sabiduría: si puedes, participa en la Eucaristía o dedica un rato de adoración, y deja que el Señor te alimente. Y revisa a qué mesa te estás sentando: qué conversaciones, qué compañías, qué costumbres te ofrecen placer escondido pero te alejan de la vida. Elige una y sustitúyela hoy por algo que te construya.
Oración
Señor Jesús, tú que eres el pan de la Sabiduría, sácianos con tu presencia y no permitas que nos sentemos a la mesa de lo que lleva a la muerte. Danos hambre de ti y de tu palabra. Amén.
Acerca del libro de Proverbios
El libro de los Proverbios pertenece a la literatura sapiencial de Israel y la tradición lo vincula a Salomón, hijo de David, a quien se atribuye el impulso inicial de esta colección; junto a él aparecen otros sabios, como los hombres de Ezequías (25,1), Agur y Lemuel (30-31). No es un tratado sistemático, sino una serie de dichos breves y poéticos que nacen de la experiencia, de la observación de la vida y, sobre todo, de la fe en Yahveh. Su horizonte es la alianza: la sabiduría no es mera astucia humana, sino el arte de vivir en la presencia de Dios. Por eso el estribillo que lo abre y lo recorre: el temor de Yahveh es el principio de la sabiduría (1,7; 9,10). El libro contrapone dos caminos, el del justo y el del malvado, y enseña que la palabra, la lengua, la laboriosidad, la templanza y la fidelidad conyugal tienen consecuencias reales. Su página más luminosa es el capítulo 8, donde la Sabiduría se presenta como presente junto a Dios en la creación, arquitecta y delicia suya. La tradición católica ha leído ese texto a la luz de Cristo, sabiduría de Dios (1 Cor 1,24) y Palabra por quien todo fue hecho. Proverbios invita al creyente a una vida ordenada, prudente y confiada, y alimenta la oración y la catequesis sobre las virtudes. Leído en la Iglesia, no es un simple manual de moral, sino una escuela de discernimiento que conduce a la Sabiduría encarnada.
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