Deuteronomio
Antiguo Testamento | 34 capítulos | 959 versículos
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Capítulo 16 de 34Capítulo 16
1 Guarda el mes de Abib y celebra en él la Pascua en honor de Yahveh tu Dios, porque fue en el mes de Abib, por la noche, cuando Yahveh tu Dios te sacó de Egipto.
2 Sacrificarás en honor de Yahveh tu Dios una víctima pascual de ganado mayor y menor, en el lugar eligido por Yahveh tu Dios para morada de su nombre.
3 No comerás con la víctima pan fermentado; durante siete días la comerás con ázimos - pan de aflicción - porque a toda prisa saliste del país de Egipto: para que te acuerdes todos los días de tu vida del día en que saliste del país de Egipto.
4 Durante siete días no se verá junto a ti levadura, en todo tu territorio, y de la carne que hayas sacrificado la tarde del primer día no deberá quedar nada para la mañana siguiente.
5 No podrás sacrificar la Pascua en ninguna de las ciudades que Yahveh tu Dios te da,
6 sino que sólo en el lugar elegido por Yahveh tu Dios para morada de su nombre, sacrificarás la Pascua, por la tarde a la puesta del sol, hora en que saliste de Egipto.
7 La cocerás y la comerás en el lugar elegido por Yahveh tu Dios, y a la mañana siguiente te volverás y marcharás a tus tiendas.
8 Comerás ázimos durante seis días; el día séptimo habrá reunión en honor de Yahveh tu Dios; y no harás ningún trabajo.
9 Contarás siete semanas. Cuando la hoz comience a cortar las espigas comenzarás a contar estas siete semanas.
10 Y celebrarás en honor de Yahveh tu Dios la fiesta de las Semanas, con la ofrenda voluntaria que haga tu mano, en la medida en que Yahveh tu Dios te haya bendecido.
11 En presencia de Yahveh tu Dios te regocijarás, en el lugar elegido por Yahveh tu Dios para morada de su nombre: tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita que vive en tus ciudades, el forastero, el huérfano y la viuda que viven en medio de ti.
12 Te acordarás de que fuiste esclavo en Egipto y cuidarás de poner en práctica estos preceptos.
13 Celebrarás la fiesta de las Tiendas durante siete días, cuando hayas recogido la cosecha de tu era y de tu lagar.
14 Durante tu fiesta te regocijarás, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita, el forastero, el huérfano y la viuda que viven en tus ciudades.
15 Durante siete días harás fiesta a Yahveh tu Dios en el lugar elegido por Yahveh; porque Yahveh tu Dios te bendecirá en todas tus cosechas y en todas tus obras, y serás plenamente feliz.
16 Tres veces al año se presentarán todos tus varones ante Yahveh tu Dios, en el lugar elegido por él: en la fiesta de los Azimos, en la fiesta de las Semanas, y en la fiesta de las Tiendas. Nadie se presentará ante Yahveh con las manos vacías;
17 sino que cada cual ofrecerá el don de su mano, según la bendición que Yahveh tu Dios te haya otorgado.
18 Establecerás jueces y escribas para tus tribus en cada una de las ciudades que Yahveh te da; ellos juzgarán al pueblo con juicios justos.
19 No torcerás el derecho, no harás acepción de personas, no aceptarás soborno, porque el soborno cierra los ojos de los sabios y corrompe las palabras de los justos.
20 Justicia, sólo justicia has de buscar, para que vivas y poseas la tierra que Yahveh tu Dios te da.
21 No plantarás cipo, ni ninguna clase de árbol, junto al altar de Yahveh tu Dios que hayas construido;
22 y no te erigirás estela, cosa que detesta Yahveh tu Dios.
Reflexión del capítulo 16
El capítulo 16 reúne las tres grandes fiestas de peregrinación: la Pascua, la fiesta de las Semanas y la de las Tiendas. La Pascua recuerda la salida de Egipto, «por la noche», y se celebra con pan sin levadura, el pan de la prisa y de la liberación. La fiesta de las Semanas corona la cosecha del trigo, y la de las Tiendas recuerda los años de tienda en el desierto. El calendario del pueblo está tejido con la memoria de lo que Dios ha hecho.
Un estribillo recorre el capítulo: la memoria de la propia esclavitud en Egipto. La memoria de la propia esclavitud es la raíz de la compasión. Quien recuerda haber sido liberado no puede oprimir a otros. Por eso cada fiesta es también una fiesta de la alegría compartida: deben participar el levita, el emigrante, el huérfano y la viuda que habitan en las ciudades. La celebración de Israel es incompleta si alguien queda fuera.
El capítulo cierra con normas sobre la justicia: nombrar jueces y oficiales en cada ciudad, no torcer el derecho, no hacer acepción de personas, no aceptar sobornos, porque el soborno ciega los ojos de los sabios. La justicia recta es una forma de culto, y la corrupción, una profanación.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy celebra algo con gratitud y hazlo en compañía, no en solitario: la fe se alegra en comunidad. Recuerda de dónde te ha sacado Dios y deja que esa memoria te haga compasivo con quien hoy está oprimido. Y donde te toque decidir —en casa, en el trabajo—, sé recto y rechaza cualquier favor que compre tu conciencia. La rectitud de uno solo sostiene a muchos.
Oración
Señor, tú me sacaste de la esclavitud y me invitas a la fiesta. Enséñame a recordar para ser compasivo, a celebrar sin excluir a nadie y a juzgar con rectitud. Que mi justicia te honre. Amén.
Acerca del libro de Deuteronomio
El Deuteronomio es el quinto libro de la Biblia y la conclusión de la Torá. Su nombre griego significa «segunda ley», pero el título hebreo, Debarim, es más exacto: «palabras». No contiene un código legal nuevo, sino la última voluntad de Moisés, pronunciada en las estepas de Moab, a la vista de la tierra prometida que él ya no pisará.
La obra se presenta como una serie de discursos de despedida. Los primeros capítulos (1-4) repasan la historia del pueblo desde el Horeb, con sus rebeliones y la fidelidad incansable de Dios. El cuerpo central (5-26) reúne el Decálogo, la profesión de fe del «Escucha, Israel» y un amplio conjunto de leyes sobre el culto, la justicia, la familia y el cuidado del pobre, del forastero, del huérfano y de la viuda. Los capítulos 27-30 renuevan la alianza con bendiciones y maldiciones y dejan al pueblo ante una elección radical: la vida o la muerte. El final narra el cántico de Moisés, la bendición de las tribus y su muerte en el monte Nebo.
La tradición atribuye el libro a Moisés, y la Iglesia reconoce en él la voz del gran legislador de Israel, sin negar la labor de quienes ordenaron y actualizaron estos textos siglos después, en el marco de la reforma religiosa de Judá. Sus grandes temas son la unicidad de Dios, la alianza, la memoria agradecida y la justicia social.
El Deuteronomio ocupa un lugar privilegiado en el Nuevo Testamento. Jesús responde al tentador citando tres veces este libro y de él toma el mandamiento más grande: amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a sí mismo. Leído desde la fe católica, anuncia al profeta definitivo y enseña que la obediencia a Dios no es esclavitud, sino camino de vida y de libertad.
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