Deuteronomio

Antiguo Testamento | 34 capítulos | 959 versículos

Dt

Capítulo 24

1 Si un hombre toma una mujer y se casa con ella, y resulta que esta mujer no halla gracia a sus ojos, porque descubre en ella algo que le desagrada, le redactará un libelo de repudio, se lo pondrá en su mano y la despedirá de su casa.

2 Si después de salir y marcharse de casa de éste, se casa on otro hombre,

3 y luego este otro hombre le cobra aversión, le redacta un libelo de repudio, lo pone en su mano y la despide de su casa (o bien, si llega a morir este otro hombre que se ha casado con ella),

4 el primer marido que la repudió no podrá volver a tomarla por esposa después de haberse hecho ella impura. Pues sería una abominación a los ojos de Yahveh, y tú no debes hacer pecar a la tierra que Yahveh tu Dios te da en herencia.

5 Si un hombre está recién casado, no saldrá a campaña ni se le impondrá compromiso alguno; quedará exento en su casa durante un año, para recrear a la mujer que ha tomado.

6 No se tomará en prenda el molino ni la muela; porque ello sería tomar en prenda la vida misma.

7 Si se encuentra a un hombre que haya raptado a uno de sus hermanos, entre los israelitas - ya le haya hecho su esclavo o le haya vendido - ese ladrón debe morir. Harás desaparecer el mal de en medio de ti.

8 En caso de lepra, cuida bien de observar y ejecutar todo lo que os enseñen los sacerdotes levitas. Procuraréis poner en práctica lo que yo les he mandado.

9 Recuerda lo que Yahveh tu Dios hizo con María cuando estabais de camino a la salida de Egipto.

10 Si haces algún préstamo a tu prójimo, no entrarás en su casa para tomar la prenda, sea cual fuere.

11 Te quedarás fuera, y el hombre a quien has hecho el préstamo te sacará la prendra afuera.

12 Y si es un hombre de condición humilde, no te acostarás guardando su prenda;

13 se la devolverás a la puesta del sol, para que pueda acostarse en su manto. Así te bendecirá y habrás hecho una buena acción a los ojos de Yahveh tu Dios.

14 No explotarás al jornalero humilde y pobre, ya sea uno de tus hermanos o un forastero que resida en tus ciudades.

15 Le darás cada día su salario, sin dejar que el sol se ponga sobre esta deuda; porque es pobre, y para vivir necesita de su salario. Así no apelará por ello a Yahveh contra ti, y no te cargarás con un pecado.

16 No morirán los padres por culpa de los hijos ni los hijos por culpa de los padres. Cada cual morirá por su propio pecado.

17 No torcerás el derecho del forastero ni del huérfano, ni tomarás en prenda el vestido de la viuda.

18 Recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto y que Yahveh tu Dios te rescató de allí. Por eso te mando hacer esto.

19 Cuando siegues la mies en tu campo, si dejas en él olvidada una gavilla, no volverás a buscarla. Será para el forastero, el huérfano y la viuda, a fin de que Yahveh tu Dios te bendiga en todas tus obras.

20 Cuando varees tus olivos, no harás rebusco. Lo que quede será para el forastero, el huérfano y la viuda.

21 Cuando vendimies tu viña, no harás rebusco. Lo que quede será para el forastero, el huérfano y la viuda.

22 Recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto. Por eso te mando hacer esto.

Reflexión del capítulo 24

El capítulo 24 es uno de los más humanos del Deuteronomio. Regula el divorcio con una fórmula que, leída con cuidado, no lo fomenta sino que pone freno a la arbitrariedad: el hombre debe dar a la mujer un documento escrito, para que no quede repudiada sin más, sin protección ni nombre. La ley protege a la parte más débil en una sociedad donde la mujer dependía del varón.

Después aparecen normas que defienden la dignidad de los pobres. No se puede entrar en casa del deudor a tomar la prenda, sino esperar fuera; y si el pobre ha dejado su manto como garantía, hay que devolvérselo antes del anochecer, porque es lo único que tiene para dormir. No se puede retener el salario del jornalero hasta el día siguiente: «su vida depende de ello». El trabajo del pobre no es un crédito gratis para el poderoso.

El capítulo prohíbe raptar a un hermano para venderlo, recuerda respetar al leproso y ordena no torcer el derecho del emigrante, del huérfano ni de la viuda, ni tomar en prenda el vestido de esta última. Y manda dejar en el campo las espigas caídas, las olivas y las uvas que quedan, para el emigrante, el huérfano y la viuda. La cosecha no se recoge hasta el último grano: el pobre tiene derecho a la rebusca.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy paga sin demora lo que debes, sobre todo si quien espera lo necesita para vivir. Si alguien te ha dado algo en garantía, devuélvelo. Y deja deliberadamente algo para los demás: no lo acapares todo, no exprimas hasta el final a quien trabaja para ti. La generosidad se mide en lo que dejas. No retengas lo que puede aliviar a otro.

Oración

Señor, tú escuchas el clamor del pobre y defiendes al forastero. Enséñame a no retener lo que no es mío y a dejar siempre algo para quien lo necesita. Que mi prosperidad no se construya sobre la necesidad ajena. Amén.

Acerca del libro de Deuteronomio

El Deuteronomio es el quinto libro de la Biblia y la conclusión de la Torá. Su nombre griego significa «segunda ley», pero el título hebreo, Debarim, es más exacto: «palabras». No contiene un código legal nuevo, sino la última voluntad de Moisés, pronunciada en las estepas de Moab, a la vista de la tierra prometida que él ya no pisará.

La obra se presenta como una serie de discursos de despedida. Los primeros capítulos (1-4) repasan la historia del pueblo desde el Horeb, con sus rebeliones y la fidelidad incansable de Dios. El cuerpo central (5-26) reúne el Decálogo, la profesión de fe del «Escucha, Israel» y un amplio conjunto de leyes sobre el culto, la justicia, la familia y el cuidado del pobre, del forastero, del huérfano y de la viuda. Los capítulos 27-30 renuevan la alianza con bendiciones y maldiciones y dejan al pueblo ante una elección radical: la vida o la muerte. El final narra el cántico de Moisés, la bendición de las tribus y su muerte en el monte Nebo.

La tradición atribuye el libro a Moisés, y la Iglesia reconoce en él la voz del gran legislador de Israel, sin negar la labor de quienes ordenaron y actualizaron estos textos siglos después, en el marco de la reforma religiosa de Judá. Sus grandes temas son la unicidad de Dios, la alianza, la memoria agradecida y la justicia social.

El Deuteronomio ocupa un lugar privilegiado en el Nuevo Testamento. Jesús responde al tentador citando tres veces este libro y de él toma el mandamiento más grande: amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a sí mismo. Leído desde la fe católica, anuncia al profeta definitivo y enseña que la obediencia a Dios no es esclavitud, sino camino de vida y de libertad.

Compartir

Enlace copiado