Exodo
Antiguo Testamento | 40 capítulos | 1213 versículos
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Capítulo 11 de 40Capítulo 11
1 Dijo Yahveh a Moisés: «Todavía traeré una plaga más sobre Faraón y sobre Egipto; tras de lo cual os dejará marchar de aquí y cuando, por fin, os deje salir del país, él mismo os expulsará de aquí.
2 Habla, pues, al pueblo y que cada hombre pida a su vecino, y cada mujer a su vecina, objetos de plata y objetos de oro.»
3 Yahveh hizo que el pueblo se ganase el favor de los egipcios. Además, Moisés era un gran personaje en la tierra de Egipto, tanto a los ojos de los servidores de Faraón como a los ojos del pueblo.
4 Moisés dijo: «Así dice Yahveh: hacia media noche pasaré yo a través de Egipto;
5 y morirá en el país de Egipto todo primogénito, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono hasta el primogénito de la esclava encargada de moler, así como todo primer nacido del ganado.
6 Y se elevará en todo el país de Egipto un alarido tan grande como nunca lo hubo, ni lo habrá.
7 Pero entre los israelitas ni siquiera un perro ladrará ni contra hombre ni contra bestia; para que sepáis cómo Yahveh hace distinción entre Egipto e Israel.
8 Entonces vendrán a mí todos estos siervos tuyos y se postrarán delante de mí, diciendo: Sal, tú y todo el pueblo que te sigue. Y entonces, saldré.» Y, ardiendo en cólera, salió de la presencia de Faraón.
9 Y dijo Yahveh a Moisés: «no os escuchará Faraón, para que así pueda yo multiplicar mis prodigios en la tierra de Egipto.»
10 Moisés y Aarón obraron todos estos prodigios ante Faraón; pero Yahveh endureció el corazón de Faraón, que no dejó salir de su país a los israelitas.
Reflexión del capítulo 11
El capítulo undécimo anuncia la última y más terrible de las plagas: la muerte de los primogénitos. Dios previene a Moisés de que, tras ella, Faraón no solo dejará salir al pueblo, sino que lo expulsará. Y le manda pedir a los egipcios objetos de plata y oro: el pueblo esclavo saldrá con dignidad, no como fugitivo, sino como quien recibe una reparación. El texto añade que Moisés era «un gran personaje» en Egipto, a los ojos de todos: la estima del pueblo rodea al que Dios ha elegido.
El anuncio es sobrecogedor: «hacia media noche pasaré yo a través de Egipto», y morirá todo primogénito, desde el hijo del faraón hasta el de la esclava que muele el grano, y también los primeros nacidos del ganado. Ninguna capa social queda al margen del juicio. Pero se establece una vez más la distinción: entre los israelitas «ni siquiera un perro ladrará».
Hay que leer este pasaje con cuidado. No es el retrato de un Dios caprichoso, sino la culminación de un conflicto largamente advertido: Egipto había decretado la muerte de los hijos de Israel, y ahora el juicio recae sobre su propio primogénito, que Faraón llamaba su heredero. El capítulo prepara la Pascua, donde Israel aprenderá que la salvación se recibe por la sangre del cordero.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Este capítulo nos invita a tomar en serio la justicia de Dios y a no acostumbrarnos al mal. Hoy reza por los que sufren las consecuencias de decisiones injustas —los inocentes, los más débiles— y examina si alguna de tus decisiones daña a otros. Pide a Dios un corazón que no se endurezca, y prepara tu propia «salida» de aquello que te esclaviza.
Oración
Señor, que juzgas con justicia y distingues a los tuyos: dame un corazón atento a tu advertencia y no endurecido por el pecado. Que no me acostumbre al mal y que sepa prepararme para tu salvación. Amén.
Acerca del libro de Exodo
El Éxodo, segundo libro del Pentateuco y de la Torá, recibe su nombre del griego éxodos, «salida» o «partida»; su título hebreo, Shemot, significa «nombres», por las palabras con que comienza. La tradición lo atribuye a Moisés, mediador entre Dios y su pueblo, aunque el libro recoge y transmite la memoria viva de la liberación de Israel, celebrada en la liturgia y transmitida de generación en generación.
Su relato abarca los acontecimientos fundadores de la fe de Israel: la esclavitud en Egipto, el nacimiento y la vocación de Moisés, la zarza ardiente y la revelación del nombre divino, las plagas, la Pascua y el paso del mar Rojo, el camino por el desierto, la alianza del Sinaí con los Diez Mandamientos, y la construcción del santuario donde Dios habita en medio de su pueblo.
Los temas centrales son la compasión de Dios que escucha el clamor de los oprimidos, la libertad como don que se recibe de él, la alianza que hace de Israel un pueblo consagrado, la ley como camino de vida y la presencia divina que camina con los suyos.
Para la fe católica, el Éxodo es la gran figura de la salvación. El cordero pascual prefigura a Cristo, cordero de Dios; el paso del mar anticipa el Bautismo que nos libera de la esclavitud del pecado; el maná anuncia la Eucaristía. Jesús es el nuevo Moisés que nos conduce a la libertad de los hijos de Dios.
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