Génesis
Antiguo Testamento | 50 capítulos | 1532 versículos
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Capítulo 46 de 50Capítulo 46
1 Partió Israel con todas sus pertenencias y llegó a Berseba, donde hizo sacrificios al Dios de su padre Isaac.
2 Y dijo Dios a Israel en visión nocturna: «¡Jacob, Jacob!» - «Heme aquí», respondió. -
3 «Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te haré una gran nación.
4 Y bajaré contigo a Egipto y yo mismo te subiré también. José te cerrará los ojos.»
5 Jacob partió de Ber6seba y los hijos de Israel montaron a su padre Jacob, así como a sus pequeños y mujeres, en las carretas que había mandado Faraón para trasportarle.
6 También tomaron sus ganados y la hacienda lograda en Canaán, y fueron a Egipto, Jacob y toda su descendencia con él.
7 Sus hijos y nietos, sus hijas y nietas: a toda su descendencia se la llevó consigo a Egipto.
8 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto: Jacob y sus hijos. El primogénito de Jacob: Rubén,
9 y los hijos de Rubén: Henoc, Pallú, Jesrón y Karmí;
10 los hijos de Simeón: Yemuel, Yamín, Ohad, Yakín, Sójar y Saúl, hijo de la cananea;
11 los hijos de Leví: Guersón, Quehat y Merarí;
12 los hijos de Judá: Er, Onán, Selá, Peres y Zéraj, (¡pero Er y Onán ya habían muerto en Canaán!) y los hijos de Peres: Jesrón y Jamul;
13 los hijos de Isacar: Tolá, Puvá, Yasub y Simrón;
14 los hijos de Zabulón: Séred, Elón, Yajleel.
15 Estos fueron los hijos que Lía había dado a Jacob en Paddán Aram, y también su hija Dina. Sus hijos y sus hijas eran en total 33 personas.
16 Los hijos de Gad: Sefón, Jagguí, Suní, Esbón, Erí, Arodí y Arelí.
17 Los hijos de Aser: Yimná, Yisvá, Yisví, Beriá y Séraj, hermana de ellos. Hijos de Beriá: Jéber y Malkiel.
18 Estos son los hijos de Zilpá, la que Labán diera a su hija Lía; ella engendró para Jacob estas dieciséis personas.
19 Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín.
20 A José le nacieron en Egipto Manasés y Efraím, de Asnat, hija de Poti Fera, sacerdote de On.
21 Los hijos de Benjamín: Belá, Béker, Asbel, Guerá, Naamán, Ejí, Ros, Muppim, Juppim y Ard.
22 Estos son los hijos que Raquel dio a Jacob. En total catorce personas.
23 Los hijos de Dan: Jusim.
24 Los hijos de Neftalí: Yajseel, Guní, Yéser y Sillem.
25 Estos son los hijos de Bilhá, la que Labán diera a su hija Raquel, y que aquélla engendró para Jacob: en total siete personas.
26 Todas las personans que entraron con Jacob en Egipto, nacidas de sus entrañas, - salvo las mujeres de los hijos de Jacob - hacían un total de 66 personas.
27 Los hijos de José, que le habían nacido en Egipto, eran dos. Todas las personas de la casa de Jacob que entraron en Egipto eran setenta.
28 Israel mandó a Judá por delante a donde José, para que éste le precediera a Gosen: y llegaron al país de Gosen.
29 José engancho su carroza y subió a Gosen, al encuentro de su padre Israel; y viéndole se echó a su cuello y estúvose llorando sobre su cuello.
30 Y dijo Israel a José: «Ahora ya puedo morir, después de haber visto tu rostro, pues que tú vives todavía.»
31 José dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: «Voy a subir a avisar a Faraón y decirle: "Han venido a mí mis hermanos y la casa de mi padre que estaban en Canaán.
32 Son pastores de ovejas, pues siempre fueron ganaderos, y, han traído ovejas, vacadas y todo lo suyo.»
33 Así, cuando os llame Faraón y os diga. "¿Cuál es vuestro oficio?",
34 le decis: "Ganaderos hemos sido tus siervos desde la mocedad hasta ahora, lo mismo que nuestros padres." De esta suerte os quedaréis en el país de Gosen.» Porque los egipcios detestan a todos los pastores de ovejas.
Reflexión del capítulo 46
El capítulo cuadragesimosexto narra la bajada de Jacob, ya llamado Israel, a Egipto. El patriarca parte con toda su familia y sus bienes, y al llegar a Berseba ofrece sacrificios al Dios de su padre Isaac. Es un momento decisivo: dejar la tierra prometida para ir a un país extranjero parece contradecir la promesa. Por eso Dios interviene: en una visión nocturna llama a Jacob por su nombre y le dice: no temas bajar a Egipto, porque yo haré de ti allí una gran nación. Yo mismo bajaré contigo y te haré subir de nuevo.
Esta palabra revela el corazón de la fe: Dios acompaña a su pueblo incluso en el exilio, y la promesa no depende del lugar, sino de su presencia. Después el texto enumera la lista de los hijos y nietos que entran en Egipto, setenta personas en total, el germen del futuro pueblo de Israel. La pequeña familia de un anciano se convierte en el inicio de una nación. Y al final del capítulo, José sale a su encuentro, se abraza con su padre y llora largamente. La separación ha terminado, y comienza un nuevo capítulo.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Si tienes que afrontar un cambio que te da miedo —una mudanza, una nueva etapa, una pérdida—, no lo hagas sin Dios. Reza como Jacob en Berseba: antes de partir, busca su palabra y su consuelo. Y recuerda que él no te promete ausencia de exilio, sino su presencia en medio de él. Ve donde él te lleve, y él irá contigo.
Oración
Señor, tú caminas conmigo incluso cuando me toca dejar lo que conozco. No me dejes ir solo a lo desconocido: baja conmigo, sostén mi miedo y recuérdame tu promesa. Enséñame a confiar en que nunca me dejas solo. Amén.
Acerca del libro de Génesis
El Génesis abre la Biblia con una afirmación que sostiene todo lo demás: en el principio Dios crea. Su nombre hebreo, Bereshit («en el principio»), designa el libro por su primera palabra; la tradición griega lo llamó Génesis, «origen» o «nacimiento», porque en él se narran los comienzos del mundo, de la humanidad y del pueblo elegido. La tradición judía y cristiana lo atribuye a Moisés, que habría recogido y ordenado antiguas tradiciones de Israel. El libro se articula en dos grandes bloques: la historia de los orígenes (capítulos 1-11), que abarca la creación, la caída, el diluvio y la torre de Babel, y la historia de los patriarcas (capítulos 12-50), centrada en Abraham, Isaac, Jacob y José.
Sus relatos se sitúan en el horizonte del antiguo Oriente Próximo, y su redacción final responde a la fe de Israel, madurada también en el destierro de Babilonia. En medio de un mundo politeísta, el Génesis confiesa que hay un solo Dios, creador libre y soberano, que llama a Abram desde Ur y establece con él una alianza: bendeciré a quienes te bendigan, y en ti serán bendecidas todas las familias de la tierra.
Sus temas centrales son la creación y la imagen de Dios en el ser humano, el pecado que rompe la comunión, la promesa que sobrevive a toda crisis, la alianza y la providencia que conduce la historia hacia un bien mayor incluso a través del mal. Para la fe católica, el Génesis responde a las preguntas más hondas: de dónde venimos, quiénes somos y por qué existe el sufrimiento. En él se fundan la dignidad inviolable de la persona, el matrimonio, la familia y la esperanza de un Redentor.
Y sobre todo, el Génesis apunta a Cristo. El nuevo Adán que repara la desobediencia, el descendiente de la mujer que aplasta la cabeza de la serpiente, el Melquisedec que ofrece pan y vino, el José vendido y después salvador de sus hermanos: toda la Escritura comienza aquí y camina hacia el Evangelio.
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