Génesis
Antiguo Testamento | 50 capítulos | 1532 versículos
Seleccionar Capítulo
Capítulo 50 de 50Capítulo 50
1 José cayó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó.
2 Luego encargó José a sus servidores médicos que embalsamaran a su padre, y los médicos embalsamaron a Israel.
3 Emplearon en ellos cuarenta días, porque este es el tiempo que se emplea con los embalsamados. Y los egipcios le lloraron durante setenta días.
4 Transcurridos los días de luto por él, habló José a la casa de Faraón en estos términos: «Si he hallado gracia a vuestros ojos, por favor, haced llegar a oídos de Faraón esta palabra:
5 Mi padre me tomó juramento diciendo: "Yo me muero. En el sepulcro que yo me labré en el país de Canaán, allí me has de sepultar." Ahora, pues, permíteme que suba a sepultar a mi padre, y luego volveré.»
6 Dijo Faraón: «Sube y sepulta a tu padre como él te hizo jurar.»
7 Subió José a enterrar a su padre, y con él subieron todos los servidores de Faraón, los más viejos de palacio, y todos los ancianos de Egipto,
8 así como toda la familia de José, sus hermanos y la familia de su padre. Tan sólo a sus pequeñuelos, sus rebaños y vacadas, dejaron en el país de Gosen.
9 Subieron con él además carros y aurigas: un cortejo muy considerable.
10 Llegados a Goren Haatad, que está allende el Jordán, hicieron allí un duelo muy grande y solemne, y José lloró a su padre durante siete días.
11 Los cananeos, habitantes del país, vieron el duelo en Goren Haatad y dijeron: «Duelo de importancia es ése de los egipcios.» Por eso se llamó el lugar Abel Misráyim, que está allende el Jordán.
12 Sus hijos, pues, hicieron por él como él se lo había mandado;
13 le llevaron sus hijos al país de Canaán, y le sepultaron en la cueva del campo de la Makpelá, el campo que había comprado Abraham en propiedad sepulcral a Efrón el hitita, enfrente de Mambré.
14 Regresó José a Egipto con sus hermanos, y todos cuantos habían subido con él a sepultar a su padre.
15 Vieron los hermanos de José que había muerto su padre y dijeron: «A ver si José nos guarda rencor y nos devuelve todo el daño que le hicimos.»
16 Por eso mandaron a José este recado: «Tu padre encargó antes de su muerte:
17 "Así diréis a José: Por favor, perdona el crimen de tus hermanos y su pecado." Cierto que te hicieron daño, pero ahora tú perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre.» Y José lloró mientras le hablaban.
18 Fueron entonces sus hermanos personalmente y cayendo delante de él dijeron: «Henos aquí, esclavos tuyos somos.»
19 Replicóles José: «No temáis, ¿estoy yo acaso en vez de Dios?
20 Aunque vosotros pensasteis hacerme daño, Dios lo pensó para bien, para hacer sobrevivir, como hoy ocurre, a un pueblo numeroso.
21 Así que no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros pequeñuelos.» Y les consoló y les habló con afecto.
22 José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre, y alcanzó José la edad de 110 años.
23 José vio a los biznietos de Efraím; asimismo los hijos de Makir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.
24 Por último, José dijo a sus hermanos: «Yo muero, pero Dios se ocupará sin falta de vosotros y os hará subir de este país al país que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.»
25 José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: «Dios os visitará sin falta, y entonces os llevaréis mis huesos de aquí.»
26 Y José murió a la edad de 110 años; le embalsamaron, y se le puso en una caja en Egipto.
Reflexión del capítulo 50
El capítulo quincuagésimo cierra el Génesis con la muerte de Jacob y el último acto de José. Jacob muere en Egipto, y José, con todo el séquito de Faraón, lo lleva a enterrar a la cueva de Macpelá, cumpliendo su juramento. El duelo es solemne, y el cortejo atraviesa el Jordán hasta la tierra prometida. Después, los hermanos de José sienten miedo: muerto su padre, temen que José se vengue. Y le mandan decir que su padre había pedido perdón por ellos. José, al oírlo, llora.
Y pronuncia la frase que resume toda la historia de su vida y la teología de todo el libro: vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo pensó para bien, para hacer lo que hoy se ve: mantener con vida a un pueblo numeroso. José perdona sin condiciones y promete cuidar de sus hermanos y de sus hijos. Al final, antes de morir, pide que cuando Dios los visite y los saque de Egipto, se lleven sus huesos. Muere con la mirada puesta en la promesa, y el Génesis se cierra con una esperanza abierta: la salvación continúa, y Dios sigue siendo fiel.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Confía hoy en que Dios puede convertir en bien incluso lo que te han hecho o lo que has sufrido. No guardes rencor a quien te hirió: perdona, como José, y deja que Dios escriba el final. Y vive con la mirada puesta en la promesa, sabiendo que tu historia no termina aquí, sino en las manos de Dios. El perdón no borra el pasado, pero abre el futuro.
Oración
Dios fiel, tú conviertes el mal en bien y sostienes la esperanza hasta el final. Dame la gracia de perdonar sin reservas y de vivir con la mirada puesta en tu promesa, sabiendo que mi historia descansa en ti. Amén.
Acerca del libro de Génesis
El Génesis abre la Biblia con una afirmación que sostiene todo lo demás: en el principio Dios crea. Su nombre hebreo, Bereshit («en el principio»), designa el libro por su primera palabra; la tradición griega lo llamó Génesis, «origen» o «nacimiento», porque en él se narran los comienzos del mundo, de la humanidad y del pueblo elegido. La tradición judía y cristiana lo atribuye a Moisés, que habría recogido y ordenado antiguas tradiciones de Israel. El libro se articula en dos grandes bloques: la historia de los orígenes (capítulos 1-11), que abarca la creación, la caída, el diluvio y la torre de Babel, y la historia de los patriarcas (capítulos 12-50), centrada en Abraham, Isaac, Jacob y José.
Sus relatos se sitúan en el horizonte del antiguo Oriente Próximo, y su redacción final responde a la fe de Israel, madurada también en el destierro de Babilonia. En medio de un mundo politeísta, el Génesis confiesa que hay un solo Dios, creador libre y soberano, que llama a Abram desde Ur y establece con él una alianza: bendeciré a quienes te bendigan, y en ti serán bendecidas todas las familias de la tierra.
Sus temas centrales son la creación y la imagen de Dios en el ser humano, el pecado que rompe la comunión, la promesa que sobrevive a toda crisis, la alianza y la providencia que conduce la historia hacia un bien mayor incluso a través del mal. Para la fe católica, el Génesis responde a las preguntas más hondas: de dónde venimos, quiénes somos y por qué existe el sufrimiento. En él se fundan la dignidad inviolable de la persona, el matrimonio, la familia y la esperanza de un Redentor.
Y sobre todo, el Génesis apunta a Cristo. El nuevo Adán que repara la desobediencia, el descendiente de la mujer que aplasta la cabeza de la serpiente, el Melquisedec que ofrece pan y vino, el José vendido y después salvador de sus hermanos: toda la Escritura comienza aquí y camina hacia el Evangelio.
Compartir
Enlace copiado