Job

Antiguo Testamento | 42 capítulos | 1070 versículos

Job

Capítulo 11

1 Sofar de Naamat tomó la palabra y dijo:

2 ¿No habrá respuesta para el charlatán? ¿por ser locuaz se va a tener razón?

3 ¿Tu palabrería hará callar a los demás? ¿te mofarás sin que nadie te confunda?

4 Tú has dicho: «Es pura mi conducta, a tus ojos soy irreprochable.»

5 ¡Ojalá Dios hablara, que abriera sus labios para responderte

6 y te revelara los arcanos de la Sabiduría que desconciertan toda sagacidad! Sabrías entonces que Dios olvida aún parte de tu culpa.

7 ¿Pretendes alcanzar las honduras de Dios, llegar hasta la perfección de Sadday?

8 Más alta es que los cielos: ¿qué harás tú? más honda que el seol: ¿qué puedes tú saber?

9 Más larga que la tierra su amplitud, y más ancha que el mar.

10 Si él interviene, encarcela y cita a juicio, ¿quién se lo impedirá?

11 Porque él conoce a los hombres de engaño, ve la iniquidad y atiende a ella.

12 El insensato se hará cuerdo cuando un pollino de onagro nazca hombre.

13 Pero si tú tu corazón arreglas y tiendes tus palmas hacia él,

14 si alejas la iniquidad que hay en tu mano y no dejas que more en tus tiendas la injusticia,

15 entonces alzarás tu frente limpia, te sentirás firme y sin temor.

16 Dejarás tu infortunio en el olvido como agua pasada lo recordarás.

17 Y más radiante que el mediodía surgirá tu existencia, como la mañana será la oscuridad.

18 Vivirás seguro porque habrá esperanza, aun después de confundido te acostarás tranquilo.

19 Cuando descanses, nadie te turbará, y adularán muchos tu rostro.

20 Mas los ojos de los malvados languidecen, todo refugio les fracasa; su esperanza es el último suspiro.

Reflexión del capítulo 11

Sofar es el más directo de los tres amigos. Acusa a Job de ser un charlatán que cree tener razón solo porque habla mucho, y desea que Dios hable y revele los secretos de la sabiduría, porque entonces Job comprendería que Dios está olvidando aún parte de su culpa. La suposición de Sofar es la más dura hasta ahora: no solo ha pecado Job, sino que merece más castigo del que ha recibido. Después ofrece una esperanza condicionada: si Job endereza su corazón y tiende sus manos a Dios, apartando de ellas la iniquidad, quedará seguro, su temor terminará y muchos buscarán su favor. Hay una verdad enterrada en este discurso, y es que la sabiduría de Dios está muy por encima de la nuestra y que nadie puede sondear las profundidades del Todopoderoso. Pero Sofar usa esa verdad para silenciar a Job en lugar de humillarse él mismo, y pretende saber exactamente por qué sufre Job, que es justo lo que no puede saber. El capítulo es un estudio de cómo la certeza sobre la culpa ajena puede ser una forma de soberbia. Muestra también que los amigos, uno tras otro, repiten la misma explicación con creciente dureza, sin considerar ni una sola vez que podrían estar equivocados.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Cuidado con la certeza sobre las razones ocultas del sufrimiento ajeno. Hoy, antes de formarte un juicio sobre alguien que lo está pasando mal, pide al Señor que te muestre lo que no puedes ver. Elige hablar menos y escuchar más, y sustituye la sospecha por una pregunta amable que abra espacio al otro. Reconocer que no lo sabemos todo es el comienzo de la sabiduría.

Oración

Señor, tu sabiduría es más profunda que mi entendimiento. Líbrame de la soberbia de creer que sé por qué sufren los demás, y enséñame a temerte y a caminar con humildad junto a los que están en dolor. Amén.

Acerca del libro de Job

El libro de Job es una de las obras más profundas de toda la literatura universal y, dentro de la Biblia, el gran texto sapiencial sobre el sufrimiento del justo. Su protagonista no es un israelita ni un rey, sino un hombre del país de Us, fuera de las fronteras de Israel, lo que sugiere que su mensaje se dirige a toda la humanidad. La tradición lo sitúa en la época de los patriarcas, aunque su composición literaria, con su estructura cuidada y su vocabulario, es posterior; probablemente alcanzó su forma actual después del destierro. No sabemos quién lo escribió, y su autoría ha sido atribuida lo mismo a Moisés que a Salomón o a un sabio anónimo.

El libro se abre con un prólogo en prosa que presenta a Job como un hombre íntegro y recto, y que introduce un diálogo celestial entre Dios y el adversario: la cuestión es si Job sirve a Dios de manera desinteresada o solo por los bienes que recibe. A partir de ahí, y tras perder sus hijos, sus bienes y su salud, Job dialoga con tres amigos que sostienen la tesis de que el sufrimiento es siempre castigo del pecado. Frente a ellos, Job defiende su inocencia y reclama una explicación a Dios. Después interviene un cuarto personaje, Elihú, y finalmente Dios responde desde la tempestad, no con una teoría, sino con una visión de su grandeza y de su gobierno sobre la creación.

Los grandes temas del libro son el sufrimiento del inocente, la justicia de Dios, los límites del conocimiento humano, la crítica de una religión interesada y el valor de la fidelidad en la prueba. Job no recibe una respuesta que explique su dolor, pero recibe algo mayor: el encuentro con Dios mismo, que transforma su queja en confianza.

Para la fe católica, Job es escuela de paciencia y de esperanza. La liturgia lo proclama en los momentos de duelo, y la tradición lo ha leído como figura de Cristo, el justo inocente que sufre y que intercede por sus amigos. Su grito, sostenido en la oscuridad, enseña que la fe no consiste en entenderlo todo, sino en seguir confiando en Aquel que sostiene todas las cosas.

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