Job
Antiguo Testamento | 42 capítulos | 1070 versículos
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Capítulo 28 de 42Capítulo 28
1 Hay, sí, para la plata un venero, para el oro un lugar donde se purifica.
2 Se extrae del suelo el hierro, una piedra fundida se hace cobre.
3 Se pone fin a las tinieblas, hasta el último límite se excava la piedra oscura y lóbrega.
4 Extranjeros abren galerías de todo pie olvidadas, y oscilan, se balancean, lejos de los humanos.
5 Tierra de donde sale el pan, que está revuelta, abajo, por el fuego.
6 Lugar donde las piedras son zafiro y contienen granos de oro.
7 Sendero que no conoce el ave de rapiña, ni el ojo del buitre lo columbra.
8 No lo pisaron los hijos del orgullo, el león jamás lo atravesó.
9 Aplica el hombre al pedernal su mano, descuaja las montañas de raíz.
10 Abre canales en las rocas, ojo avizor a todo lo precioso.
11 Explora las fuentes de los ríos, y saca a luz lo oculto.
12 Mas la Sabiduría, ¿de dónde viene? ¿cuál es la sede de la Inteligencia?
13 Ignora el hombre su sendero, no se le encuentra en la tierra de los vivos.
14 Dice el Abismo: «No está en mí», y el Mar: «No está conmigo.»
15 No se puede dar por ella oro fino, ni comprarla a precio de plata,
16 ni evaluarla con el oro de Ofir, el ágata preciosa o el zafiro.
17 No la igualan el oro ni el vidrio, ni se puede cambiar por vaso de oro puro.
18 Corales y cristal ni mencionarlos, mejor es pescar Sabiduría que perlas.
19 No la iguala el topacio de Kus, ni con oro puro puede evaluarse.
20 Mas la Sabiduría, ¿de dónde viene? ¿cuál es la sede de la Inteligencia?
21 Ocúltase a los ojos de todo ser viviente, se hurta a los pájaros del cielo.
22 La Perdición y la Muerte dicen: «De oídas sabemos su renombre.»
23 Sólo Dios su camino ha distinguido, sólo él conoce su lugar.
24 (Porque él otea hasta los confines de la tierra, y ve cuanto hay bajo los cielos.)
25 Cuando dio peso al viento y aforó las aguas con un módulo,
26 cuando a la lluvia impuso ley y un camino a los giros de los truenos,
27 entonces la vio y le puso precio, la estableció y la escudriñó.
28 Y dijo al hombre: «Mira, el temor del Señor es la Sabiduría, huir del mal, la Inteligencia.»
Reflexión del capítulo 28
El capítulo 28 es un hermoso interludio, un poema sobre la sabiduría que se aparta del diálogo. Comienza con la habilidad humana: hay una mina para la plata y un lugar para el oro, el hierro se saca de la tierra y las personas cavan en lo profundo de las tinieblas para sacar a la luz tesoros escondidos. El ser humano puede encontrar y dominar casi todo, pero entonces el poema plantea la pregunta central: dónde se halla la sabiduría, y dónde está el lugar del entendimiento? No se puede comprar con oro ni piedras preciosas, no se halla entre los vivos, y ni siquiera el abismo ni la muerte han logrado verla, solo han oído hablar de ella de lejos. Solo Dios comprende su camino, porque su mirada alcanza los últimos rincones del mundo y nada escapa a su vista. Y el poema termina con una definición: el temor del Señor, eso es sabiduría, y apartarse del mal, entendimiento. Este capítulo ofrece la clave teológica de todo el libro. La sabiduría no es una técnica para explicar el sufrimiento; es una relación de reverencia con Dios. Los amigos intentaron dominar el problema y fracasaron. Job luchó con honestidad ante Dios y se acercó a la sabiduría. El poema enseña que la respuesta al misterio no es una fórmula, sino una Persona, y que el verdadero entendimiento empieza por el temor del Señor.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Buscamos sabiduría en información y técnicas, pero la Biblia la sitúa en la reverencia. Hoy pide al Señor el temor del Señor, no como terror, sino como respeto y confianza profundos. Apártate de algo que sabes que es malo, y deja que ese acto de obediencia sea tu búsqueda de sabiduría y tu respuesta a él. La reverencia a Dios es más valiosa que cualquier logro técnico.
Oración
Señor, dónde puede hallarse la sabiduría? Solo en ti. Enséñame a temerte con un corazón reverente, a apartarme del mal y a buscar el entendimiento no como una posesión, sino como una relación contigo. Amén.
Acerca del libro de Job
El libro de Job es una de las obras más profundas de toda la literatura universal y, dentro de la Biblia, el gran texto sapiencial sobre el sufrimiento del justo. Su protagonista no es un israelita ni un rey, sino un hombre del país de Us, fuera de las fronteras de Israel, lo que sugiere que su mensaje se dirige a toda la humanidad. La tradición lo sitúa en la época de los patriarcas, aunque su composición literaria, con su estructura cuidada y su vocabulario, es posterior; probablemente alcanzó su forma actual después del destierro. No sabemos quién lo escribió, y su autoría ha sido atribuida lo mismo a Moisés que a Salomón o a un sabio anónimo.
El libro se abre con un prólogo en prosa que presenta a Job como un hombre íntegro y recto, y que introduce un diálogo celestial entre Dios y el adversario: la cuestión es si Job sirve a Dios de manera desinteresada o solo por los bienes que recibe. A partir de ahí, y tras perder sus hijos, sus bienes y su salud, Job dialoga con tres amigos que sostienen la tesis de que el sufrimiento es siempre castigo del pecado. Frente a ellos, Job defiende su inocencia y reclama una explicación a Dios. Después interviene un cuarto personaje, Elihú, y finalmente Dios responde desde la tempestad, no con una teoría, sino con una visión de su grandeza y de su gobierno sobre la creación.
Los grandes temas del libro son el sufrimiento del inocente, la justicia de Dios, los límites del conocimiento humano, la crítica de una religión interesada y el valor de la fidelidad en la prueba. Job no recibe una respuesta que explique su dolor, pero recibe algo mayor: el encuentro con Dios mismo, que transforma su queja en confianza.
Para la fe católica, Job es escuela de paciencia y de esperanza. La liturgia lo proclama en los momentos de duelo, y la tradición lo ha leído como figura de Cristo, el justo inocente que sufre y que intercede por sus amigos. Su grito, sostenido en la oscuridad, enseña que la fe no consiste en entenderlo todo, sino en seguir confiando en Aquel que sostiene todas las cosas.
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