Isaías

Antiguo Testamento | 66 capítulos | 1291 versículos

Is

Capítulo 28

1 ¡Ay, corona de arrogancia - borrachos de Efraím - y capullo marchito - gala de su adorno - que está en el cabezo del valle fértil, aficionados al vino!

2 He aquí que uno, fuerte y robusto, enviado por el Señor, como una granizada, como huracán devastador, como aguacero torrencial de desbordadas aguas, los echará a tierra con la mano.

3 Con los pies será hollada la corona de arrogancia, los borrachos de Efraím,

4 y el capullo marchito, gala de su adorno, que está en el cabezo del valle fértil; y serán como la breva que precede al verano, que, en cuanto la ve uno, la toma con la mano y se la come.

5 Aquel día será Yahveh Sebaot corona de gala, diadema de adorno para el resto de su pueblo,

6 espíritu de juicio para el que se siente en el tribunal, y energía para los que rechazan hacia la puerta a los atacantes.

7 También ésos por el vino desatinan y por el licor divagan: sacerdotes y profetas desatinan por el licor, se ahogan en vino, divagan por causa del licor, desatinan en sus visiones, titubean en sus decisiones.

8 Porque todas las mesas están cubiertas de vómito asqueroso, sin respetar sitio.

9 «¿A quién se instruirá en el conocimiento? ¿a quién se le hará entender lo que oye? A los recién destetados, a los retirados de los pechos.

10 Porque dice: Sau la sau, sau la sau, cau la cau, cau la cau, zeer sam, zeer sam. »

11 Sí, con palabras extrañas y con lengua extranjera hablará a este pueblo

12 él, que les había dicho: «¡Ahora, descanso! Dejad reposar al fatigado. ¡Ahora, calma!» Pero ellos no han querido escuchar.

13 Ahora Yahveh les dice: « Sau la sau, sau la sau, cau la cau, cau la cau, zeer sam, zeer sam », de suerte que vayan y caigan hacia atrás y se fracturen, caigan en la trampa y sean presos.

14 Por tanto oíd la palabra de Yahveh, hombres burlones, señores de este pueblo de Jerusalén.

15 Porque habéis dicho: «Hemos celebrado alianza con la muerte, y con el seol hemos hecho pacto, cuando pasare el azote desbordado, no nos alcanzará, porque hemos puesto la mentira por refugio nuestro y en el engaño nos hemos escondido.»

16 Por eso, así dice el Señor Yahveh: «He aquí que yo pongo por fundamento en Sión una piedra elegida, angular, preciosa y fundamental: quien tuviere fe en ella no vacilará.

17 Pondré la equidad como medida y la justicia como nivel.» Barrerá el granizo el refugio de mentira y las aguas inundarán el escondite.

18 Será rota vuestra alianza con la muerte y vuestro pacto con el seol no se mantendrá. Cuando pasare el azote desbordado, os aplastará.

19 Siempre que pase os alcanzará. Porque mañana tras mañana pasará, de día y de noche, y habrá estremecimiento sólo con oírlo.

20 La cama será corta para poder estirarse y el cobertor será estrecho para poder taparse.

21 Porque como en el monte Perasim surgirá Yahveh, como en el valle de Gabaón se enfurecerá para hacer su acción, su extraña acción, y para trabajar su trabajo, su exótico trabajo.

22 Ahora no os burléis, no sea que se aprieten vuestras ligaduras. Porque cosa concluida y decidida he oído de parte de Yahveh Sebaot, tocante a toda la tierra.

23 Escuchad y oíd mi voz, atended y oíd mi palabra.

24 ¿Acaso cada día ara al arador para sembrar, abre y rompe su terreno?

25 Luego que ha igualado su superficie, ¿no esparce la neguilla, y desparrama el comino, y pone trigo, cebada y espelta, cada cosa en su tablar?

26 Quien le enseña esta usanza, quien le instruye es su Dios.

27 Porque no con el trillo es trillada la neguilla, ni se hace girar rueda de carreta sobre el comino; sino que con el bastón es apaleada la neguilla, y el comino con la vara.

28 ¿Se tritura el grano? No. No se le trilla indefinidamente; se hace girar la rueda de la carreta, y se le limpia, pero sin triturarlo.

29 También esto de Yahveh Sebaot ha salido: trazar un plan maravilloso, llevar a un gran acierto.

Reflexión del capítulo 28

El capítulo vigesimoctavo abre una nueva serie de ayes. Comienza con los borrachos de Efraín, la corona marchita de los que se creían seguros en su abundancia, y anuncia que esa gloria pasajera será pisoteada. Frente a ellos, el Señor será corona de gloria y espíritu de justicia para el resto de su pueblo. El profeta denuncia después a los que se burlan de su mensaje y lo consideran una letanía repetitiva, y anuncia una de las afirmaciones más importantes del libro: el Señor pone en Sión una piedra probada, angular y preciosa, como fundamento firme; quien tenga fe no vacilará. Los soberbios, en cambio, han hecho un pacto con la muerte y con el abismo, creyendo que la mentira y el engaño los protegerán. Isaías responde que ese pacto será anulado cuando pase el azote, y que Dios se levantará para hacer su obra extraña: juzgar. El capítulo enseña que la única seguridad verdadera es la piedra que Dios mismo ha colocado, y que las alianzas fundadas en el engaño se desmoronan. La tradición cristiana identificó esa piedra angular con Cristo, fundamento de la fe y piedra de tropiezo para quien no cree.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Revisa si has hecho algún pacto con la mentira: encubrir algo, sostener una apariencia, prometer lo que no piensas cumplir. Rompe hoy con ese pacto y apóyate en la verdad, aunque cueste. Y afianza tu vida en Cristo, la piedra angular, no en seguridades que se derrumban. Solo la verdad sostiene lo que se construye sobre ella. Construir sobre la verdad es la única inversión que no se pierde.

Oración

Señor, tú eres la piedra angular que sostiene mi vida. Líbrame de todo pacto con la mentira y de toda falsa seguridad. Enséñame a construir sobre la verdad y a no vacilar cuando llegue la prueba. Amén.

Acerca del libro de Isaías

El libro de Isaías es el más extenso de los profetas y uno de los más influyentes de toda la Biblia. Su figura central es Isaías, hijo de Amós, profeta de Jerusalén en el siglo VIII antes de Cristo, en los reinados de Ozías, Jotam, Ajaz y Ezequías. Vivió la amenaza constante del imperio asirio, la crisis de la guerra siroefraimita y el sitio de Jerusalén por Senaquerib.

La obra que lleva su nombre es más amplia que un solo hombre: la investigación bíblica distingue tres grandes secciones, los capítulos 1 al 39, cercanos al profeta del siglo VIII; los capítulos 40 al 55, escritos para consolar a los deportados en Babilonia; y los capítulos 56 al 66, dirigidos a la comunidad que volvió del destierro. Detrás late una tradición profética viva que conservó y actualizó su palabra a lo largo de los siglos.

El contexto de la alianza recorre todo el libro. Dios había elegido a David y a Sión, y el pueblo debía responder con fidelidad. Cuando esa respuesta falla, Isaías anuncia el juicio: la injusticia social, la idolatría y la confianza en los poderosos traen consecuencias reales. Pero nunca anuncia solo ruina: su gran tema es el resto fiel, el pequeño grupo que Dios preserva, y sobre todo la consolación, porque el Dios santo es también el que consuela a su pueblo y lo lleva en brazos.

Sus temas centrales son la santidad de Dios, la justicia que exige el culto verdadero, el resto fiel, el consuelo del destierro, la misión universal a las naciones y el Siervo del Señor.

Para la fe católica, Isaías enseña que no se puede separar la oración de la justicia y que Dios dirige la historia. Y sobre todo apunta a Cristo: en sus páginas encontramos al Emanuel, Dios con nosotros; el retoño del tronco de Jesé sobre quien reposa el Espíritu; el Siervo sufriente que carga con nuestras culpas y por cuyas heridas somos curados; el ungido que anuncia la buena nueva a los pobres; y la nueva creación. No es casualidad que sea el profeta más citado en el Nuevo Testamento.

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