Eclesiástico
Antiguo Testamento | 52 capítulos | 1402 versículos
Seleccionar Capítulo
Capítulo 6 de 52Capítulo 6
1 Porque el mal nombre hereda confusión y oprobio; así el pecador de lengua doble.
2 No te engrías en el capricho de tu alma, para que no sea desgarrada tu alma (como un toro)
3 y tus hojas devores, y destruyas tus frutos, y te dejes a ti mismo como un tronco seco.
4 El mal deseo pierde al que lo adquiere, hace de él irrisión del enemigo.
5 La boca amable multiplica sus amigos, la lengua que habla bien multiplica las afabilidades.
6 Sean muchos los que estén en paz contigo, mas para consejero, uno entre mil.
7 Si te echas un amigo, échatelo probado, y no tengas prisa en confiarte a él.
8 Porque hay amigo que lo es de ocasión, y no persevera en el día de tu angustia.
9 Hay amigo que se vuelve enemigo, y descubrirá la disputa que te ocasiona oprobio.
10 Hay amigo que comparte tu mesa, y no persevera en el día de tu angustia.
11 Cuando te vaya bien, será como otro tú, y con tus servidores hablará francamente;
12 mas si estás humillado, estará contra ti, y se hurtará de tu presencia.
13 De tus enemigos apártate, y de tus amigos no te fíes.
14 El amigo fiel es seguro refugio, el que le encuentra, ha encontrado un tesoro.
15 El amigo fiel no tiene precio, no hay peso que mida su valor.
16 El amigo fiel es remedio de vida, los que temen al Señor le encontrarán.
17 El que teme al Señor endereza su amistad, pues como él es, será su compañero.
18 Hijo, desde tu juventud haz acopio de doctrina, y hasta encanecer encontrarás sabiduría.
19 Como el labrador y el sembrador, trabájala, y cuenta con sus mejores frutos, que un poco te fatigarás en su cultivo, y bien pronto comerás de sus productos.
20 Muy dura es para los ignorantes, no aguanta en ella el mentecato.
21 Como piedra de toque pesa sobre él, no tardará en sacudírsela .
22 Pues la sabiduría hace honor a su nombre, no se hace patente a muchos.
23 Escucha, hijo, acoje mi criterio, y mi consejo no rechaces.
24 Mete tus pies en sus anillas, y en su collar tu cuello.
25 Encorva tu espalda y cárgala, no te rebeles contra sus cadenas.
26 Con toda tu alma acércate de ella, y con toda tu fuerza guarda sus caminos.
27 Rastréala, búscala, y se te dará a conocer, cuando la hayas asido, no la sueltes.
28 Porque al fin hallarás en ella el descanso, y ella se te trocará en contento.
29 Te serán sus anillas protección poderosa, y sus collares ornamento glorioso.
30 Pues adorno de oro es su yugo, y sus cadenas cordones de jacinto.
31 Como vestidura de gloria te la vestirás, te la ceñirás cual corona de júbilo.
32 Si quieres, hijo, serás adoctrinado, si te aplicas bien, entenderás de todo.
33 Si te gusta escuchar, aprenderás, si inclinas tu oído, serás sabio.
34 Acude a la reunión de los ancianos; ¿que hay un sabio?, júntate a él.
35 Anhela escuchar todo discurso que venga de Dios, que no se te escapen los proverbios agudos.
36 Si ves un hombre prudente, madruga a seguirle, que gaste tu pie el umbral de su puerta.
37 Medita en los preceptos del Señor, aplícate sin cesar a sus mandamientos. El mismo afirmará tu corazón, y se te dará la sabiduría que deseas.
Reflexión del capítulo 6
El capítulo sexto es, en buena parte, una meditación sobre la amistad, y empieza corrigiendo una ilusión muy común: la de creer que se tienen muchos amigos. Ben Sirá aconseja estar en paz con todos, pero reservar el consejo íntimo para uno entre mil. Y no se entrega el corazón sin probar antes a quien lo recibe, porque hay amigos de ocasión, que desaparecen el día de la angustia; amigos que se vuelven enemigos; amigos que comparten la mesa pero se esconden cuando llega la humillación.
Frente a ellos, el sabio dibuja con trazos luminosos al amigo fiel: refugio seguro, tesoro hallado, bien sin precio, remedio de vida. Quien teme al Señor lo encuentra, porque endereza su amistad conforme a lo que él mismo es. La amistad verdadera no es un sentimiento pasajero, sino una forma de fidelidad que se parece a la de Dios.
La segunda mitad del capítulo vuelve sobre la sabiduría y la presenta con la imagen de un yugo. Al principio pesa y no todos la aguantan; el ignorante la sacude como una piedra molesta. Pero al que se acerca con toda el alma, la busca y no la suelta, se le vuelve descanso, contento, protección y corona. El sabio invita a empezar desde la juventud, a sentarse junto a los ancianos sabios y a meditar los preceptos del Señor, que al final afirman el corazón.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Elige hoy a una persona y sé para ella un amigo fiel: escúchala, acompáñala, no la dejes sola en su dificultad. Y examina con quién compartes tus secretos: busca consejo en quien vive cerca de Dios, no solo en quien te da la razón. Dedica unos minutos a estudiar algo que te forme, aunque cueste. Agradece a Dios los amigos que te ha dado.
Oración
Señor, dame amigos fieles y hazme fiel con ellos. Líbrame de la amistad de ocasión y del corazón que se retira cuando el otro sufre. Y que la disciplina de tu sabiduría, dura al principio, se me vuelva descanso y corona. Amén.
Acerca del libro de Eclesiástico
El Eclesiástico, conocido también como Sirácida o Libro de Ben Sirá, es una de las cumbres de la literatura sapiencial de Israel. Lo escribió Jesús, hijo de Sirá, un maestro judío de Jerusalén que reunió en él la experiencia de una vida entera dedicada a leer la Ley, los Profetas y los escritos de los antepasados. Su nieto lo tradujo al griego en Egipto y dejó al frente un prólogo en el que explica el esfuerzo de trasladar a otra lengua lo que el abuelo había compuesto en hebreo. Ese detalle, recogido en el capítulo 0 de esta edición, es ya una lección: la sabiduría no se improvisa, se hereda y se transmite con paciencia.
El libro nace en un tiempo difícil. Israel vive bajo la presión del helenismo, con la cultura griega penetrando en la lengua, las costumbres y la fe de muchos. Ben Sirá no responde con tratados abstractos, sino con consejos muy concretos: cómo honrar a los padres, cómo elegir a los amigos, cómo usar la palabra, cómo administrar las riquezas, cómo orar, cómo educar a los hijos, cómo comportarse en un banquete. Su sabiduría es la del temor del Señor, entendido no como miedo servil, sino como confianza filial y como decisión libre de escoger el bien. Por eso el libro insiste tanto en la libertad humana: Dios no fuerza a nadie, y el hombre puede inclinarse hacia la vida.
Para la fe católica, el Eclesiástico es una escuela de vida cristiana. La Iglesia lo recibió entre los libros deuterocanónicos y lo empleó desde antiguo en la catequesis. Su gran himno a la Sabiduría, en el capítulo 24, donde ella toma la palabra y confiesa que procede de la boca del Altísimo, fue leído por los Padres como anuncio del Verbo encarnado, y la liturgia lo aplica a Cristo y a María. La alabanza de los antepasados, que ocupa los capítulos 44 al 50, recorre la historia de la salvación desde Enoc hasta el sumo sacerdote Simón y educa la mirada de fe que la carta a los Hebreos dirigirá después a los creyentes. A ello se añade una doctrina muy querida por la tradición: la limosna, la misericordia con el pobre y el perdón del ofendido valen más que cualquier sacrificio.
Compartir
Enlace copiado